La pesadilla del jardinero 5/5 (4)

Un jardinero estaba preocupado porque no podía hacer crecer el pasto en una orilla de su hermoso jardín. Tenía fama de ser el mejor jardinero y su jardín era alabado por todos aquellos que habían tenido la oportunidad de verlo. Por eso sentía más presión de que todo estuviera perfecto y le causaba preocupación ver que en una orilla sólo había tierra seca y polvosa. Todas las noches regaba la tierra esperando que creciera el pasto verde y brillante.

Era tanta el agua que vertía sobre el polvo que se volvía un espeso lodazal, pero no crecía nada, ni siquiera hierbas salvajes.

Cierto día, después de escuchar los comentarios que hacían unos visitantes sobre lo seco de la tierra, desesperado, el jardinero cayó de rodillas y dijo: no puedo más, he hecho todo lo que mi cabeza y conocimientos me han dicho que haga y nada ha funcionado, por favor, dime qué es lo que necesitas. Colocó su frente en el pasto y comenzó a llorar. En ese momento pasaban dos niñas y el jardinero escuchó lo que decían:

—¡Mira qué hermoso pasto y cómo crece!

—El jardinero le ha de poner mucha agua.

Entonces, el jardinero se levantó con una enorme sonrisa, corrió por la regadera y comenzó a regar el pasto que tenía en lugar de regar la tierra seca. Con el tiempo el pasto creció hasta cubrir toda la orilla del jardín.

Hay que valorar lo que tienes, cuidarlo y regarlo para que crezca, no desperdiciar tu mente y tu corazón en lo que aún no existe. Ése fue su gran aprendizaje.

 

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