Lecciones Antonio Blay: Tu y tus cambios y el no tu inmutable 5/5 (1)

Yo, además de ser un punto dentro de un conjunto que está  evolucionando, soy también un punto de conciencia personal.

Existen dos líneas de evolución: la evolución de todo yo, como elemento de la humanidad,  por lo tanto dentro del movimiento general evolutivo; yo que, a través de  mi cuerpo, formo parte de la materia de la tierra, por tanto del universo; yo que, a través de mi nivel afectivo, participo del nivel afectivo de la humanidad, y que a través de mi mente, participo de toda la estructura mental de la humanidad,  es  decir,  yo  en  tanto que  personalidad dividida en estructuras, compuesta de elementos, que estoy sometido y participo de esta evolución total.

Pero además de la evolución conjunta con la humanidad hay en mí una nueva dirección, que es la conciencia individual que yo tengo de mí. Esa conciencia individual sigue un proceso distinto al que es genérico para toda la evolución. Mi evolución de la conciencia personal, de la conciencia subjetiva, es algo que nosotros podemos trabajar directamente, y es a lo que nos referimos cuando hablamos  de trabajo de realización espiritual, de mejoramiento interior y de unión con Dios.

Yo quisiera que estas dos dimensiones se vieran con claridad. Una  persona está  inevitablemente participando del conjunto de todo cuanto  existe  en el proceso  evolutivo,  pero  al  margen,  y  además  de  esta  línea  de  evolución general, hay otra línea evolutiva de conciencia individual que es, o puede ser, distinta de toda la evolución general.

La persona está realizando la vida en dos niveles completamente distintos: un nivel vertical,  en el cual trata de vivir su máxima realidad unido con  lo que llamamos Dios. Y el nivel o dimensión horizontal, en donde él está ejecutando una  función  dentro  del  conjunto.  Es  interesante  comprender  que  ambas dimensiones  son  espirituales,  ambas  dimensiones  apuntan  hacia  el  mismo objetivo. Solamente que marchan de un modo distinto y a un ritmo distinto.

Conviene  examinar  brevemente  qué  queremos  decir  al hablar  de  espiritual como distinción de lo psicológico.

Llamamos campo psicológico a todas las manifestaciones que surgen de este yo en su contacto con el mundo exterior, con todos los desajustes y reajustes que  se  producen   en  esta  inter-acción   (…).   Todas   estas   zonas   de  la personalidad que cambian, que evolucionan.

Cuando nos dirigimos a buscar la esencia que es causa de estos fenómenos, entonces entramos en un terreno que llamamos espiritual.

Por lo tanto, nosotros entendemos lo espiritual en una acepción muy amplia, en un sentido equivalente a esencia.

El enfoque analítico a nivel de esencia puede plantearse del siguiente modo:

Nosotros   vivimos   una  multiplicidad   de  estados,   vivimos   constantemente cambios; cambios  dentro y fuera de nosotros mismos. El  mundo se mueve, cambia,  se  transforma,  y  yo  (con  el  mundo)  también  me  muevo  y  me transformo. Pero hay algo en mí que mantiene una identidad permanente, que manifiesta una misma naturaleza, algo que yo sigo intuyendo como idéntico y que llamo yo; Yo como realidad última de mí mismo.

 

Si sólo existiera lo cambiante yo percibiría únicamente este carácter de cambio, pero no percibiría una constante de realidad detrás de lo que cambia.

Antonio Blay

Libro: Un recorrido por la propuesta y experiencia de Antonio Blay

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