Los estudios demuestran que NO SABEMOS PENSAR 5/5 (1)

A pesar de estar todo el día pensando, hoy los datos son que entre el 90% y el 95% de las personas no sabemos pensar o por lo menos lo hacemos de una forma muy retrógrada. Aseguran que deberíamos aprender a pensar.

Según el Dr. de Harvard Robert Schwartz la mayoría no sabe hacerlo porque en la escuela se les ha enseñado a pensar de una manera muy limitada, utilizando la memoria. En un congreso que se celebrará en España se reflexionará sobre nuevas formas de razonar en la actualidad.

El doctor Schwartz, director del Centro Nacional para Enseñar a Pensar, de EE.UU., afirma que “poca gente en el mundo” ha aprendido a pensar de forma “más amplia” y “creativa” de lo que les enseñaron en la escuela y que “el progreso de la humanidad depende de ese tipo de pensamiento”. Actualmente es importante reflexionar cómo se puede enseñar a las personas a optimizar su forma de pensar, ha explicado Schwartz. Las nuevas metodologías y herramientas de aprendizaje basadas en “aprender a pensar” dentro del aula se analizarán en un congreso que tendrá lugar en España próximamente.

Expertos en pedagogía educativa explican que la escuela del siglo XXI tiene nuevas competencias muy diferentes a las de siglos anteriores, y han advertido que se están manteniendo de manera peligrosa las antiguas formas de actuar. Según investigadores, hay que fomentar la comunicación, ya que afirman que el 99 % de los problemas del ser humano tienen un origen lingüístico y comunicacional. Además, apuntan a fomentar que los alumnos sean “sujetos activos” en su aprendizaje, aportándoles herramientas que les capaciten para pensar de manera crítica e innovadora.

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El doctor de Harvard Robert Swartz, director del National Center For Teaching Thinking de EEUU, es pionero en la promoción de las habilidades del pensamiento en la enseñanza, es también miembro del comité tutelar de ICOT, el mayor congreso internacional sobre pensamiento.

La Fundación Melior pudo disfrutar de una entrevista en exclusiva con este referente mundial y pionero en la inclusión del pensamiento crítico y creativo en las aulas.
 

– ¿Está viviendo el mundo una crisis en cuanto al aprendizaje y la educación?

Sí, hay muchos estudios que demuestran que la mayoría de lo que se les enseña a los niños en el colegio no lo usan fuera de este. Van 12 años al colegio y el 90% de lo que aprenden lo olvidan. Nuestro sistema escolar en general es un fracaso.
 

– ¿Cuál es la razón de que estén aflorando tantas nuevas pedagogías alternativas?

Porque muchos profesores saben que el sistema escolar actual no funciona, pero lo que no saben es qué alternativas tienen. Los profesores tienen que tener cuidado porque hay mucho empresario que quiere hacer dinero con esto y quieren vender opciones que no están probadas. Pero también hay muchas otras ideas que funcionan y los profesores necesitan experimentar un poco para saber cuáles dan buenos resultados.
 

– ¿Cuál cree que es el reto de la educación en el nuevo milenio?

Enseñar a los niños a pensar mejor de lo que piensan. Enseñar a pensar mejor de lo que la mayoría de la gente piensa no es tan difícil. El reto es demostrar a los profesores, los colegios, educadores y gobiernos cómo lo pueden incluir el curriculum escolar sin perder nada. Así se gana un gran interés en el aprendizaje por parte de los alumnos. Pero, los que tienen el poder de hacer los cambios en educación son algo conservadores, así que en mi opinión el reto es convencerles para hacer esos cambios.
 

– ¿Qué podemos hacer los padres para integrar este tipo de aprendizaje de pensamiento crítico y creativo?

Tiene que haber una comunicación entre los padres y el colegio y los padres deben decir a los profesores lo que funciona y lo que no funciona. Los padres están tomando decisiones constantemente, a veces sobre cosas complicadas que en ocasiones afectan a la familia. Si los padres entienden cómo los alumnos aprenden a tomar decisiones, una cosa importante que pueden hacer es involucrar al niño en las cuestiones familiares en lugar de tomar decisiones y luego comunicárselas a los hijos.
 

– ¿Y qué opina de los deberes?

Los deberes tienen mala reputación y a mí no me gusta la denominación “deberes para casa”, un colega lo llama “juego para casa”, pero tampoco me gusta. Yo prefiero que si queda alguna tarea pendiente en clase, lo sigan investigando en casa y que al día siguiente hablemos de los resultados.
 

– ¿Y qué le parece pedir a los niños que copien los enunciados de los ejercicios?

Es un error, copiar atonta. Normalmente uno copia y no piensa en lo que copia. 
 

– ¿El aprendizaje con el pensamiento crítico y creativo incluye el ensayo-error y el aprendizaje a través de la equivocación o penaliza el fallo como viene haciendo la educación tradicional?

La idea es enseñar a aprender por evidencia. Si por ejemplo voy a arrancar mi coche por la mañana y no funciona, puedo pensar que quizás sea la batería, así que busco evidencias, intento encender las luces y si no funcionan quizás es algo eléctrico, pero si funcionan entonces quizás pasa algo más. Esto no es aprender por error, es aprender por evidencia, que es diferente. Pero si por ejemplo un alumno falla en algo y el profesor le dice que eso no está bien, no va a conseguir que aprenda del error, sólo va a conseguir que tema equivocarse más. La alternativa es preguntar a un alumno por qué ha llegado a esa conclusión, aunque sea errónea, así se consigue que aprenda.
 

– ¿Puede ayudar el aprendizaje con pensamiento crítico y creativo a niños con dificultades de aprendizaje?

Sí, por ejemplo niños con problemas de dislexia, encuentran en el arte y la música otras formas de expresión alternativas al lenguaje con las que se pueden comunicar. Entonces los profesores pueden ver que tienen el conocimiento, pero no lo saben expresar a través del lenguaje.
 

– ¿Qué opina de la sustitución que han hecho algunos colegios en España de los libros de texto por las tablets?

Creo que la forma en que se crean los libros de texto como “la verdad” de lo que los alumnos tienen que aprender, es errónea. Pero yo no quitaría los libros de texto de la enseñanza, los dejaría como fuente de consulta y de búsqueda de evidencias e información. Si las tablets funcionan de la misma forma en la que están funcionando los libros de texto actualmente como la fuente de “la verdad”, entonces no sirven.
 
Yo creo que lo más importante que les podemos enseñar a los estudiantes es a diferenciar si la información que encuentran es fiable y precisa o no, es muy fácil hacerlo desde muy pequeños. Los niños deben poder valorar si algo es fiable o no por evidencias como por ejemplo la reputación de quien lo dice, pues si creen como verdad todo lo que encuentren, entonces será un problema.

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