Así se comporta la persona NEGATIVA 5/5 (5)

Si tu mal tiene remedio, ¿por qué te quejas? Si no lo tiene, ¿por qué te quejas?

PROVERBIO ORIENTAL

 

Negativo

«¡Yo sabía que me iba a ir mal!».

«Es que a mí nunca me sale nada bien…».

«Esto va de mal en peor…».

«Yo nací sin suerte».

«Ya es tarde».

«Sufro mucho».

«La vida es dura para mí».

Seguramente conoces a alguien a quien le parece que todo le sale mal, que se ha equivocado en una relación afectiva, en la dirección de las finanzas, en su vida familiar. Te preguntarás por qué. La negatividad es una forma tóxica de ver la vida que atrae «eso que la persona tanto teme». Y esta actitud afecta tanto al que la tiene (al que tildan de «mal rollo») como a aquellos que están a su alrededor y querrán alejarse de él.

Lo primero que necesitamos saber es que ser negativo afecta la salud y la calidad de vida en general. Distintas investigaciones muestran que la gente positiva vive ocho años más que la gente negativa. Está comprobado que los vendedores negativos venden menos, los empleados negativos son despedidos, los amigos negativos alejan a la gente…

 

¿Cómo son los negativos?

Víctimas de todo. Sienten que su condición presente es mala, dificultosa, que no puede haber progreso porque su «hoy» es difícil.

Temerosos del cambio.. La innovación los asusta. Ponen freno a cualquier propuesta. Siempre responden: «No»; «No soy capaz»; «No va a salir bien».

No pueden hacer nada para cambiar. Ellos son así, las cosas son así y punto.

Todo lo ven desde la perspectiva del caos y del desastre.

Piensan constantemente en una idea fija. Están obsesionados.

No tienen motivación. No quieren comprometerse y evitan toda exigencia laboral.

Si pongo una hoja delante de mis ojos, sólo veré la hoja, y nada más, ni mis pies, ni lo que hay arriba o a los costados. Si la alejo puedo «descubrir» a mi alrededor elementos y objetos que antes no veía. Cuando fijo mi pensamiento en una sola cosa, todo lo demás desaparece. No puedo ver las «herramientas» que hay a mi alrededor. Y sabemos que, cuantos más recursos y herramientas tengo para usar, mayor libertad gano en la vida.

Eso significa que debo tomar distancia para «ver desde otro lugar». Imagínate que estás en un laberinto. No ves la salida, pero en el medio hay una torre de tres pisos. Subes y desde arriba ves la salida. Cuando bajas, sabes por dónde debes salir.

 

 Con sólo «mirar desde arriba», pudiste ver bien las posibilidades. Si subes a un helicóptero, ¡verás aún más!

¿Cómo actúa una persona con actitud negativa?

 

No tiene predisposición ni visión de mejora continua. Como tiene una visión pesimista de la vida, no cree que las cosas puedan mejorar en algún momento. No tiene fe en Dios, ni en sí misma ni en los demás.

Se centra solamente en lo negativo. Por el contrario, la gente con actitud positiva no niega lo negativo pero destaca lo positivo. En privado, observa lo negativo y lo corrige. Cuando habla en público, lo hace en positivo. Por ejemplo, cuando el negativo se postula para un trabajo cuenta que su jefe anterior era un maltratador. De esa manera, le está diciendo a la persona que puede contratarlo: «Mañana voy a hablar mal de usted».

Exagera lo negativo. La gente positiva no exagera lo negativo ni lo positivo, es equilibrada. Es necesario ver tanto lo negativo como lo positivo, porque todo en la vida tiene un lado negativo y uno positivo. Si, por ejemplo, tienes en tu casa una mascota, te dejará sus pelos en la cama, pero también cuando llegues te esperará en la puerta para saludarte. Como todo, ese animalito de compañía tiene su lado positivo y su lado negativo.

No sabe quejarse. Por eso acumula cosas negativas hasta que un día explota y las suelta todas juntas. Esa actitud puede hacer que lo despidan del trabajo (sin decirle por qué) o que lo dejen de lado en un grupo. Cuando algo negativo no se resuelve rápidamente, se acumula rabia que tarde o temprano se expresará mal: a través de la queja. Esto hará que la persona pierda puntos. Nadie quiere una persona quejosa, ¡pero todos nos quejamos!

 

 

 

¿Qué hacer frente a la negatividad?

Supongamos que caímos en un pozo y sólo tenemos una pala para intentar salir. Si comenzamos a cavar, ¿qué sucede? ¡El pozo se hace más profundo! Sólo si dejamos de usar la pala podremos pensar cómo salir del pozo.

Cuando tenemos un problema muchas veces hacemos lo mismo: decidimos hacer cambios que en realidad no cambian nada. Probamos repetidamente las mismas estrategias y, obviamente, obtenemos siempre el mismo resultado. Sólo el pensamiento lateral nos permite encontrar una nueva «herramienta» para salir del pozo. En psicología lo llamamos «Cambio 2», el cambio que verdaderamente modifica las circunstancias.

 

No puede emplearse cualquier herramienta para cambiar una circunstancia. Un martillo sirve para clavar, pero si quiero usarlo para talar un árbol, probablemente tardaría toda la vida. Entonces, no es una cuestión de capacidad, sino de saber elegir cuál es la herramienta correcta.

La mejor manera de enfrentarse a la negatividad, al pesimismo (propio o ajeno), es oponiéndole una actitud positiva. Veamos en qué consiste esta forma sana de ver la vida.

 

La actitud positiva es ver una solución en la adversidad y decirla en público

Habla siempre de la solución. Si la canoa se está hundiendo, no digas «¡Se hunde!» sino «¡A nadar!». Si está lloviendo, no digas «¡Llueve!» sino «¡A buscar el paraguas!». Los argentinos somos melancólicos, siempre vemos que el barco se está hundiendo. Podríamos marcar la diferencia si ante el problema habláramos de la solución: «La lámpara se ha roto. Tengo una de repuesto y la voy a cambiar»; «Noté este defecto y se me ocurrió esta idea para resolverlo». Entonces alejarás toda negatividad tóxica, agregarás años a tu vida, rendirás más en el trabajo y te querrán más.

En una escena de la película Gladiator un ejército de 800 personas tiene que atacar a otro ejército de 80 000 soldados. ¿Qué hace entonces el gladiador líder? Le dice a su grupo: «Va a ser dura la cosa… ellos tienen espadas de doble filo que cortan en pedazos… pero ¡vamos a hacerles frente!».

Un buen líder con una actitud positiva ve lo negativo pero habla de lo positivo, y al hablar de lo positivo da con la solución. Los grandes líderes de la historia hablaban de la solución, no del problema.

No mires el tamaño de tu monte. Háblale a tu monte de la solución; no te centres en la gravedad de una enfermedad. Concéntrate en la salud. No te desanimes ante la deuda. Piensa en las diversas maneras de saldarla. ¡Habla siempre de la bendición!

 

La actitud positiva es reconocer los puntos fuertes y mostrarlos al mundo

Una persona de actitud positiva, una persona de fe, no sólo habla de lo positivo, sino que además demuestra sus puntos fuertes. «¡Si pudiera cantar como ese cantante!»; «¡Si tuviera la figura de ese actor!». Dios te creó con tus propios dones. En lugar de querer ser como otro, manifiéstalos. Pon de manifiesto las capacidades que tienes en tu interior, suéltalas en lugar de cuestionar las capacidades de los demás. La gente con actitud positiva no evalúa las capacidades del otro, sino que muestra las propias.

Todo lo que bendice a los demás es tu semilla y todo lo que te bendice a ti es tu cosecha. Cuantas más semillas siembres, es decir, cuanto más manifiestes tus capacidades, más cosecha tendrás. Las capacidades personales no nos fueron dadas para fanfarronear, sino para bendecir a los demás. Cuanto más bendigas a los demás, más bendecido serás por ellos. Habla en positivo, habla de la solución y muéstrale al mundo tus capacidades.

El reconocido conferencista motivacional Nick Vujicic, un hombre que nació sin brazos ni piernas, nos dice: «Si encuentras algo positivo en tu vida, algo que nadie puede discutir, aférrate a ello y tómalo como punto de partida».

 

La actitud positiva es ver lo que otros no ven, antes de que otros lo vean

Tenemos que soltar nuestra fuerza, porque las grandes oportunidades están detrás de una puerta que dice «Empuje». Para que nacieras tu madre tuvo que pujar. De esa manera vienen las grandes bendiciones. Si nacemos empujados por alguien, las bendiciones vendrán a nuestra vida cuando empujemos y soltemos nuestras capacidades. La arcilla se transforma en una taza; la harina de trigo se transforma en pan; la madera se transforma en papel; la pintura y el lienzo se transforman en un cuadro. Y nosotros nos convertimos en la manifestación de Dios, en todo lo bueno que nuestro Creador es.

En la inauguración de Disney World estaban presentes el gobernador del estado de Florida y la viuda de Walt Disney. Cuenta la historia que el gobernador miró el parque y exclamó: «¡Qué pena que Walt Disney no pueda ver todo esto hoy!». La mujer le quitó el micrófono para decir: «Señor gobernador, él siempre lo vio». Las personas con actitud positiva ven lo que otros no ven, antes de que otros lo vean. Ellos se ven victoriosos, se ven sanos, se ven exitosos, se ven realizando cosas grandes y extraordinarias años antes de que lo vean los ojos físicos, y esa visión los motiva.

  

La actitud positiva es darle trascendencia a lo que hago

Cuando se le pregunta a la gente de Disney si ellos divierten a la gente, responden que ellos hacen feliz a la gente. Si se le pregunta a Ericsson, la compañía sueca de telefonía, si ellos hacen teléfonos, responden que ellos conectan al mundo. La gente con buena actitud va detrás de cosas grandes y le da mucha importancia a lo que hace. Son personas de propósito, de motivación constante, de destino grande, de éxito en todo lo que llevan a cabo.

Se dice que existen tres tipos de sueldos. En primer lugar, el sueldo económico. Cuando consigues un aumento, sientes alegría durante un tiempo… hasta que de nuevo el dinero no te llega. El segundo es el sueldo de la motivación. El reconocimiento te motiva, pero esa motivación dura poco tiempo. Y el tercero es el sueldo espiritual. El número uno de General Motors viajó por el mundo para conocer las distintas religiones y dijo: «Aquí hay algo que puedo llevar a las empresas». Descubrió que los religiosos dan la vida por su Dios, porque tienen un concepto trascendente de la vida. Ese líder llevó el concepto a las empresas y les dijo a los empleados: «Nosotros no venimos a trabajar, venimos por algo trascendente». ¿Sientes que lo que haces es trascendente?

 

 

Vive «en positivo»

Cada día tienes que proponerte tener una visión positiva de la vida, convertirte en una persona que contagie entusiasmo y ganas de vivir.

No te sumes a las quejas, lamentos, críticas y malas noticias (que hoy tanto abundan). Naciste con un propósito único que tienes que descubrir, si aún no lo has hecho. Necesitas centrarte y pensar en todo lo que es verdadero, hermoso y digno de admiración y reconocimiento. Ocupa tu mente en cosas buenas y suelta todo el negativismo. No importa lo que los demás elijan pensar y sentir, tú tienes la libertad de escoger tus propios pensamientos y una actitud que te llene de energía y vitalidad. El negativismo te roba salud y años. ¡Elige ser positivo!

La terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) nos enseña la interesante metáfora del tablero de ajedrez.[9]

Imaginemos un tablero de ajedrez. Hay piezas blancas y negras. Supongamos que las blancas simbolizan los pensamientos positivos y las negras los pensamientos negativos. ¿Quién soy yo? Ni las blancas ni las negras, ¡soy el tablero!

El tablero es mi «espíritu» (mi yo observador) que contiene pensamientos positivos y negativos. Unas veces ganan las blancas. Otras, las negras. ¡Pero yo soy más que lo que pienso!

Todos tenemos pensamientos, pero somos más que esos pensamientos. Tenemos la capacidad de «observar» lo que pensamos. Por ejemplo, puedo mirarme a mí mismo y decir: «En este momento tengo este pensamiento». ¿Quién lo dice? Mi espíritu, mi yo profundo, mi yo observador.

Imaginemos una casa con muebles nuevos y viejos. Los muebles (los pensamientos) no son la casa. La casa (mi espíritu) contiene muebles de todo tipo, pero es más que los muebles.

Cuando sufro maltrato, abuso, robo, crisis graves, mi mente, mis emociones y pensamientos quedan heridos (¡y de qué manera!). Pero soy más que esas emociones y pensamientos. Soy un espíritu. Y ese espíritu nadie lo puede tocar, nadie tiene acceso a él. Fue creado por Dios (que es Espíritu) para que nos comuniquemos con Él. Ese espíritu nunca fue ni podrá ser herido por otras personas. Y es desde esa parte «sana y fuerte» que utilizamos nuestras capacidades para levantarnos y seguir adelante.

Libro: Mas gente tóxica

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