Esto somos, pero sólo en apariencia 4.67/5 (3)

La mente es una suma de hábitos, patrones y tendencias emocionales y mentales. 
La repetición de nuestras acciones, comportamientos y reacciones emocionales y mentales se convierten en hábitos que se repiten automáticamente bajo las mismas circunstancias y condiciones externas. 
El momento que experimentamos algo a través de los sentidos, esta experiencia sea la que sea, se almacena en el subconsciente junto con las sensaciones, las emociones y los pensamientos que tomaron lugar. Es decir, las sensaciones, las emociones y los pensamientos se almacenan como un todo, un conjunto. Este conjunto es un patrón, un condicionamiento de la mente que se repetirá con más o menos frecuencia según las circunstancias externas y su fuerza. Estos patrones no son estáticos sino vivos y dinámicos.
Cada patrón es una tendencia latente que se manifestará cuando algo la provocará o la activará. 
Además, estos patrones habituales, después de unas repeticiones, se convierten en identidades psicológicas que funcionan independientemente de nuestra voluntad y buscan alimentación energética para seguir existiendo en nuestra psicología. Entonces si no hay algo que provoque su manifestación (hoy en día hay muchos inputs sensoriales y por eso normalmente siempre habrá algo que los provoque) entonces empezarán a activarse por sí mismos, buscando crear o provocar situaciones de la misma vibración que ellos para alimentarse.  
Dado que estamos identificados con la mente condicionada, percibimos y consideramos estos hábitos como nuestro ser. Sin embargo, lo que consideramos como nuestro ser es solo una suma de patrones psicológicos creados por experiencias previas, que se expresan constante, mecánica y compulsivamente. 
Es cierto que no somos las experiencias (externas/percepciones o internas/psicológicas) sin embargo nuestro ego (que es también un tipo de energía y esencialmente es deseo o más preciso desear) por su increíble capacidad de identificarse con los pensamientos, los deseos, las emociones, las sensaciones y las percepciones nos hace creer que somos los patrones.  
Entre los patrones están incluidos los gustos, los disgustos, los deseos y las pasiones (lujuria, lascivia, gula, avaricia etc.), las opiniones, las creencias falsas, las emociones llamadas negativas (ira, rabia, celos, envidia,miedo, angustia, resentimiento, ansiedad, vergüenza, culpa, depresión etc.) y los ´programas´ que se han formulado en nuestra psicología desde la infancia por el impacto de nuestros padres, familiares, profesores y de nuestro entorno en general.


COMO SE PRODUCEN LOS PATRONES 

Para que una experiencia se convierta en un patrón hacen falta unas condiciones psicológicas. Estas son: no ser conscientes de nuestro Ser e identificarnos con el ego y el cuerpo. Este primer estado se amplifica más y nos identificamos con los objetos a los que proyectamos y superponemos (esto se hace automáticamente por el ego) nuestras imaginaciones, expectaciones, opiniones, emociones, pasión y lujuria.
Los objetos o las situaciones en sí mismos son neutros* (indiferentes): ni buenos, ni malos, ni atractivos, ni repulsivos pero según el condicionamiento mental-emocional se convierten en interesantes, placenteros, agradables, aburridos, desagradables, pesados etc..
A causa de la identificación y la repetición, la experiencia se convierte en un patrón habitual que se repite por sí mismo mecánica y compulsivamente.  
Cuando somos niños, que el intelecto no se ha desarrollado plenamente, no tenemos la capacidad de desidentificarnos de la mente, ni de discernir, racionar y comprender las experiencias. Así que nuestra mente se condiciona según nuestro destino. Cuando el intelecto está maduro (más o menos a los 21 años) nuestra mente ya está bastante condicionada y , a causa de la educación inadecuada y la hipnosis de la sociedad sigue su condicionamiento hasta que en un momento dado haya bastante sufrimiento lo cual nos hará cuestionar porqué lo pasamos tan mal.
¿Este es tu caso?
NITYANANDA ATMAN

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