Primer ejercicio para despertar la Máquina Humana

 

Debemos darnos cuenta de que no podemos convencernos sólo por datos mentales y razonamiento que la máquina biológica está realmente dormida, que el Ser está identificado con el sueño de la máquina, y que el sentido y objetivo de la vida humana en la tierra -es decir, la máquina biológica humana funcionando como un aparato de transformación para la posible evolución del Ser- de ninguna manera puede seguir adelante en una máquina dormida.

 

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En pocas palabras, debemos darnos un choque intencionado, una experiencia personal tangible, en la cual veamos por nosotros mismos que todo esto no es simplemente alguna clase de filosofía interesante confeccionada para nuestra diversión.

De algún modo, debemos ver, sentir y percibir por nosotros mismos, que la máquina está realmente dormida; puede que la veamos como realmente muerta en el sentido más siniestro de la palabra.

Hasta que hayamos visto claramente por nosotros mismos que la máquina está dormida, y por lo tanto que no está consciente de ningún modo no sentiremos realmente la necesidad de trabajar.

La máquina está condicionada para continuar sus actividades mentales, emocionales y físicas, total y mecánicamente. Las actividades rutinarias no requieren nuestra atención ni nuestra presencia, ni siquiera en el más mínimo grado.

 

Aquí tienes el experimento más sorprendente que jamás encontrarás, con el cual puedes ver por ti mismo la necesidad inmediata del despertar de la máquina.

Usando tu aparato visual normal, es decir, los ojos, sigue tan intensamente como sea posible el movimiento del segundero de un reloj o un Atencionador, si es que lo tienes, intentando a la vez percibir tu presencia dentro de la máquina, incluyendo los sonidos, olores, temperatura, humedad y ambiente general del entorno; al mismo tiempo llegando a estar agudamente consciente de las sensaciones constantemente cambiantes de la piel de la máquina biológica humana, de las sensaciones de los órganos internos, de las sensaciones resultantes de los pensamientos que pasan por el aparato mental y de las emociones que acaso se estén produciendo actualmente en la máquina.

Cuando empezamos por primera vez nuestros esfuerzos para despertar la máquina, el único resultado inmediato es que pronto vemos que la voluntad de dormir de la máquina es mucho más poderosa y continua que nuestra voluntad para despertarla.

 

El primerísimo ejercicio en una comunidad de trabajo es la observación de las actividades de movimiento de la máquina con la atención ordinaria. Esta observación se debe afinar hasta el detalle más pequeño, teniendo en cuenta la importancia de no cambiar las manifestaciones de la máquina como resultado de estas observaciones.

 

Debemos aprovechar lo único que tenemos, voluntad para poner atención, y podemos usar activamente esta voluntad de atención para observar la máquina biológica humana y sus actividades, tanto internas como externas, sin intentar realmente interferir directamente en la vida de la máquina.

 

Esta actividad sutil parece poco; pero simplemente el hecho de observar la máquina, la despierta un poco, y nuestra observación activa tiene el efecto, aunque sólo a largo plazo, de cambiar en realidad lo que se está observando.

Al mismo tiempo, podemos usar este ejercicio para acumular la fuerza necesaria y ejercer una forma de voluntad más poderosa – la voluntad de despertar la máquina . . . pero, igual que en la gimnasia, este tipo de voluntad tarda tiempo en desarrollarse.

 

Por lo tanto un método para despertar la máquina es concentrar intencionadamente la mayor atención posible sobre las actividades de la máquina. El auto-estudio ya puede ser definido más detalladamente como el estudio de las manifestaciones del centro motor de la máquina. Esto es el comienzo de todo nuestro trabajo inicial.

 

La poderosa forma de seducción, que rompe nuestra voluntad de atención, se llama hipnosis-mundial, o Maya. A menudo se entiende que Maya significa que el mundo es una ilusión. Debemos entender que no es que el mundo sea una ilusión, sino nuestra identificación con el mundo fenoménico, mantenida por Los Tres Grandes Enemigos – la atención errante, las distracciones y las seducciones.

 

La Naturaleza no teme los esfuerzos normales. Debemos aprender a hacer esfuerzos especiales, para burlarnos de ella, para obligarla a cometer un error, como haríamos en cualquier juego, como en el tenis de mesa o en el ajedrez. Tarde o temprano la naturaleza cometerá un error -si nosotros no lo cometemos primero- y se nos permitirá pasar desde las influencias de las dimensiones inferiores a las influencias de las dimensiones superiores.

Estamos condicionados para dejarnos caer en la máquina dormida y para dejar continúe mecánicamente en el sueño

Hasta ahora, hemos estado tan completa y continuamente identificados con la vida mecánica de la máquina biológica que ya no somos capaces de separarnos de la máquina.

Intentar despertar la máquina durante cinco minutos enteros en el reloj nos puede demostrar el hecho tangible de la máquina dormida, el rumor de lo cual normalmente nos llega sólo de cuentos míticos tales como La Bella Durmiente y Blanca Nieves

 

En realidad no podemos llamar a la vida de la máquina nuestra vida, ya que nuestra voluntad y atención están totalmente subyugadas a la voluntad de la máquina dormida; es la historia de la máquina la que impotentemente estamos obligados a vivir. Cuando la máquina está dormida, parecemos monos, cayéndonos a cada atracción externa, fascinados por el brillo y el destello

 

Somos las víctimas involuntarias de la máquina dormida, prisioneros ante su palpitante auto-olvido, hasta que seamos capaces de ejercer nuestra voluntad para despertar la máquina por encima de la propia voluntad de la máquina para permanecer dormida.

 

Para hacer palomitas de maíz, además del propio maíz, se necesita también aceite y calor, a todo debemos añadirle el ingrediente más importante, el tiempo . . . Entonces, cuando el maíz estalla, sólo aparenta haber sido algo espontáneo; pero si conocemos las causas exactas de este proceso, podemos repetir intencionadamente este resultado –que para los no-iniciados es aparentemente milagroso.

Hay para quienes esta transferencia ha ocurrido accidentalmente . . . Si miráramos hacia atrás a lo que estaban haciendo justo antes, sabríamos y entenderíamos la causa de su transformación. Pero, en general, ellos no tienen ni idea de lo que pasó ni por qué pasó. Lamentablemente para los adeptos que les persiguen, esperando que algo se les pegue de algún modo, un grano de maíz que estalla no causará que los otros granos estallen sólo por simpatía.

E.J.Gold: “Trabajo práctico sobre uno mismo”

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