Iniciación al estudio del Prana 5/5 (3)

Un pequeño acercamiento al Prana ya te muestra que no es como normalmente se predica algo relacionado exclusivamente con la respiración. Como se ha llamado “aliento de vida” y siempre lo hemos tratado asociado a la ciencia de la respiración no hemos dado el valor que le dieron en la antigüedad. Prana es el “sustrato de toda la vida” así como la respiración esta relacionada con las personas, esta es la mas estrecha relación entre los dos términos, si uno de ellos no esta, la vida no puede acontecer. Abriéndonos un poco a este estudio dejamos aquí escrito una pequeña introducción de este tema tan profundo sin olvidarnos que en el preciado libro del Yoga Vasishtha se indica que una de las 3 causas capaces de detener la mente y alcanzar la iluminación es el control del Prana.

La más valiosa de las facultades

Las cinco facultades principales de nuestra naturaleza —la mente, el prana, el habla, el oído y la vista— discutían una vez sobre cuál era la más importante. Para resolver esta disputa, decidieron que cada una iría dejando el cuerpo para ver cuál era la ausencia que más se echaba de menos. Primero partió el habla, pero el cuerpo continuó funcionando a pesar de estar mudo. Luego partió la vista, pero el cuerpo continuó avanzando aunque ahora estaba ciego. Después fue el turno del oído, y el cuerpo siguió adelante pese a estar sordo. Por último, partió la mente: el cuerpo siguió vivo aunque ahora estaba inconsciente. Sin embargo, en el momento en que el prana empezó a partir, el cuerpo comenzó a morir. Las otras facultades sintieron que rápidamente perdían su fuerza vital, por lo que corrieron a admitir la supremacía del prana y le pidieron que se quedara.

Esta es una vieja historia védica de la que se encuentran versiones ligeramente diferentes en varios Upanishads. El argumento inicial representa la condición humana común, en el cual nuestras facultades no están integradas, sino que compiten entre sí por nuestra atención. Pero cuando el prana se va, se hace evidente que su función es darle energía a todas nuestras otras facultades, sin la cual no pueden funcionar. La moraleja de esta historia es que para controlar nuestras facultades, primero debemos controlar el prana.

Para lograr transformaciones positivas en el cuerpo y la mente, debemos entender la energía que los hace funcionar. En sánscrito, esta fuerza se llama prana, una palabra que significa “energía primaria” —a veces también se traduce como “respiración” o “fuerza vital”— pero que, en realidad, es algo más. Las diferentes formas en las que se expresa el prana rara vez se examinan a fondo en la literatura occidental del yoga y, por esta razón, la ciencia del prana es poco comprendida pese a ser tan vasta y profunda.

El prana tiene muchos niveles de significado, abarcan desde la respiración física hasta la energía de la conciencia misma. El prana no es solo la fuerza vital básica, es el poder creativo original. Es la forma maestra de todas las energías que trabajan en cada nivel de nuestro ser. De hecho, el universo entero es una manifestación de prana.

A nivel cósmico hay dos aspectos del prana. El primero es el no manifiesto, la energía de la conciencia pura, que trasciende toda la creación. El segundo, el prana manifiesto, es la fuerza de creación misma. Puede decirse que el purusha (el Yo Superior) es el prana no manifiesto, la energía de la conciencia en sí misma, llamada devatma shakti o chiti shakti. Del prana no manifiesto de conciencia pura proviene el prana manifiesto de la creación, a través del cual surge todo el universo.

Los cinco pranas del hombre

La palabra Prana, familiar en la Upanishad y en el lenguaje del Yoga, está restringida a la fuerza vital, ya sea que se vea en sí misma o en su funcionamiento. El sentido popular de Prana es, en efecto, el aliento que se lleva hacia dentro y fuera de los pulmones y así, en su sentido más material y común, la vida o el aliento de vida; pero éste no es el significado filosófico de la palabra como se usa en las Upanishads. El Prana de las Upanishads es la energía vital en sí que reside en el cuerpo y actúa en él con un movimiento quíntuple, cada uno con un nombre característico y cada uno tan necesario para el funcionamiento de la vida del cuerpo como el acto de respirar. La respiración de hecho es solo una acción del movimiento mayor de la energía vital, es el primero de los cinco, -la acción que normalmente es más necesaria y vital para el mantenimiento y distribución de la energía en la estructura física, pero que puede ser suspendida sin que la vida sea necesariamente destruida.

La existencia de una fuerza vital o una energía de vida ha sido puesta en duda por la ciencia occidental, porque la ciencia solo se ocupa de las operaciones más externas de la Naturaleza y aún no tiene un verdadero conocimiento de nada excepto de lo físico y exterior. Este *Prana, *esta fuerza vital, no es física en sí; no es energía material sino un principio diferente que sostiene a la Materia y la envuelve. Sostiene y toma todas las formas; sin ella ninguna forma física podría venir a la existencia o permanecer en ella. Actúa en todas las fuerzas materiales tales como la electricidad, y está más cerca de la auto-manifestación en aquellas que son más cercanas a la fuerza pura; ninguna fuerza material podría existir o actuar sin ella, ya que de ella derivan su energía y movimiento, y éstas son sus vehículos. Pero todos los aspectos materiales son solo un campo y una forma del Prana, que es en sí energía pura, su causa y no su resultado.

Por lo tanto no puede ser detectada por ningún análisis físico; los análisis físicos solo pueden resolvernos las combinaciones de aquellos eventos materiales que son sus resultados, y los signos y símbolos externos de su presencia y operación.

Los cinco pranas

En el cuerpo humano se dice que hay cinco operaciones de la fuerza vital llamados “los cinco pranas”. El primero, denominado prana, se mueve en la parte superior del cuerpo y es preeminentemente el aliento de vida, porque trae la Fuerza universal al sistema físico para que sea distribuida. El segundo en la parte inferior del tronco, llamado Apana, es el aliento de muerte, ya que lleva el aliento vital fuera del cuerpo. El tercero, Samana, regula el intercambio de estas dos fuerzas en su lugar de encuentro, las equilibra y es el agente más importante en el mantenimiento del equilibrio de las fuerzas vitales y de sus funciones. El cuarto, Vyana, impregna y distribuye las energías vitales a lo largo del cuerpo. El quinto, Udana, se mueve hacia arriba desde el cuerpo hasta la coronilla, y es un canal de comunicación entre la vida física y la vida mayor del espíritu.

Prana y mente

La energía mental se deriva de la comida, la respiración y las impresiones que tomamos del mundo exterior. Prana rige la toma de impresiones sensoriales, samana gobierna su digestión mental y vyana controla la circulación mental. Por su parte, apana se ocupa de la eliminación de ideas tóxicas y emociones negativas, mientras que udana proporciona energía mental positiva, fortaleza y entusiasmo.

En un nivel psicológico, el prana rige nuestra receptividad a fuentes positivas de nutrición, sentimiento y conocimiento a través de la mente y los sentidos. Cuando se perturba, ocasiona deseos malsanos y ansias insaciables, nos equivocamos, nos desviamos y en general, nos desequilibramos.

Apana domina nuestra habilidad de eliminar pensamientos y emociones negativas. Cuando se afecta, causa depresión y nos obstruye con experiencias sin digerir que nos pesan, haciéndonos temerosos, reprimidos y débiles.

Samana nos provee de sustento, satisfacción y una mente equilibrada. Cuando se desequilibra, ocasiona apego y avaricia. En este estado, hace que nos aferremos a las cosas y nuestro comportamiento se manifiesta rígido, estancado y posesivo.

Vyana nos da libertad de movimiento e independencia de la mente. Cuando se desequilibra, puede causar aislamiento, desprecio y alienación. Es capaz de volvernos incapaces de unirnos a otros o de permanecer conectados con lo que estamos haciendo.

Udana nos provee de alegría y entusiasmo, y nos ayuda a despertar nuestro más elevado potencial espiritual y creativo. Cuando se perturba, puede causar orgullo y arrogancia, nos convierte en desarraigados, intentando llegar a algo más alto y perdiendo nuestra conexión con nuestros orígenes.


Referencias al Prana en el Yoga Vasishtha

Historia de Kaca, hijo de Brihaspati

Señor, tú que lo sabes todo, ¡dime cómo puedo librarme de la trampa del samsāra! Hijo mío, la liberación de esta prisión llamada samsāra sólo es posible por la renunciación total. […]

Cuando te hablé de renunciación total, no me refería a las cosas materiales sino a la mente, porque la mente es todo lo que hay. La renunciación a tu mente individual es la renunciación total. —YOGA VĀSISHTHA. Un Compendio, pg. 449

La mente está limitada por la fuerza vital o prāna y cesa cuando esa fuerza vital se detiene, como una sombra desaparece cuando movemos el objeto que la está produciendo. Lo que se conoce como mente sólo es la experiencia de ese movimiento de la fuerza vital. Esta fuerza se controla por los siguientes medios: por el desapego hacia los objetos sensibles, por la práctica del prānāyāma o control de la respiración, por la práctica de la investigación sobre la causa del movimiento de esa misma fuerza, o por la experiencia directa de la verdad. —YOGA VĀSISHTHA. Un Compendio, pg. 217

El origen del mundo creado

La iluminada Līlā preguntó: Tienes la bondad de decirme, querida diosa, cómo comenzó el alma en un principio a sufrir este infausto sueño. Sarasvatī respondió: Ya hemos dicho que aunque la conciencia es la única realidad existente, cuando se manifiesta a sí misma como objeto, parece tomar todas las formas del mundo creado. Cuando el prāna penetra en el cuerpo y comienza a vibrar en sus órganos internos, se dice que el cuerpo está vivo. Todos los cuerpos existen pues desde el principio de la creación. Si en ellos no vibra el prāna, se conocen como árboles o plantas. Este pensamiento o prāna, al entrar en los cuerpos, da el ser a los diferentes órganos, como los ojos, etc…

Lo que da vida a los cuerpos es, pues, el prāna, pero este aliento vital es también pensamiento (manas). La filosofía hindú supone que el prāna y el manas brotan de una misma fuente: el corazón o hridayam.

—YOGA VĀSISHTHA. Un Compendio, pg. 449

Génesis del error objetivo y forma de suspenderlo

Lo mismo que cuando movemos circularmente una antorcha parece dibujarse un círculo de fuego, la apariencia objetiva de este mundo se debe a la vibración de la conciencia que se mantiene fija en la mente. Pero la conciencia y su vibración son inseparables como la nieve y la blancura, el aceite y la semilla, la flor y su fragancia, el fuego y el calor. Cuando la mente las separa produce una pseudorrealidad que no existe en modo alguno y que llamamos mundo creado. La mente y el movimiento del pensamiento son inseparables; la cesación de uno de ellos, equivale a la cesación de ambos.

Hay dos métodos, querido Rama, para conseguir esa cesación: uno es el yoga, que supone la contención del movimiento del pensamiento, y el otro es el jñana, que supone la comprensión y consiguiente realización de la verdad.

La energía que circula por los canales corporales o nadis, recibe el nombre de prana. De acuerdo con sus diferentes funciones biológicas también se llama apána, samüna, vyüna y udana. Este prana está indisolublemente unido con la mente. De hecho lo que se llama mente no es más que la conciencia que se dinamiza como pensamiento a causa del movimiento del prana. El movimiento del pensamiento que llamamos mente se produce por el movimiento del prana y éste surge a su vez a causa del aparente movimiento de la conciencia en forma de pensamiento. Ambos, mente y prana. son como dos bueyes sometidos a un mismo yugo de mutua dependencia, como las olas y los movimientos de las corrientes de agua.

Los sabios enseñan que la mente está causada por el movimiento del prana y por esa razón, cuando se contiene este movimiento por medio del yoga, la mente también se detiene. Cuando la mente deja de moverse, cesa la apariencia del mundo objetivo, que es la meta que todos buscamos. El movimiento de prana se detiene cuando todos los deseos y esperanzas de nuestro corazón tocan a su fin por medio de la práctica rigurosa de las escrituras y las enseñanzas de los sabios, o mediante el cultivo del desapego en vidas pasadas, o por la práctica de la meditación en una verdad determinada de un modo unidireccional y persistente, que se conoce por ekagrata.

El movimiento del prana también se detiene por la práctica esforzada de la retención del aliento o por la repetición de la sílaba sagrada OM sintiendo profundamente su significado en nuestro corazón. La práctica de la exhalación (rechaka), cuando el prana se mueve en el espacio sin tocar el cuerpo, o de la inspiración (puraka) en forma muy lenta y contenida, y de la retención (kumbhaka) durante un largo periodo de tiempo, pueden conducir a una detención del movimiento del prana. Del mismo modo, la clausura de los orificios interiores de la nariz con el extremo de la lengua, dirige el prana hacia la coronilla con los mismos resultados. La práctica de la meditación fijando intensamente la atención en un punto situado a doce pulgadas del extremo de la nariz, o la entrada del prana por la parte superior del paladar y su fijación entre las cejas, o también la súbita detención del pensamiento, o la cesación total de las tendencias mentales por medio de una meditación en el vacío del corazón (hridayam) durante un largo periodo de tiempo, pueden conducir también a la detención completa del prana. Cualquiera de estas prácticas puede bastar por sí misma para alcanzar la meta deseada. Elige la que prefieras y sea más acorde con tu energía y tu entendimiento.

YOGA VASISHTHA. Un Compendio, pg. 295-296

Las dos semillas de la mente

Hay dos semillas del árbol que conocemos como mente que llevan en su interior innumerables ideas y conceptos: la primera es el movimiento del prana, y la segunda, la obstinada imaginación del jiva. Cuando el prana se mueve por sus canales propios que son las nadis, se produce un movimiento en la conciencia que da lugar a la mente. Este movimiento del prána captado por la mente es lo que se ve como apariencia objetiva, tan irreal como el color azul del cielo. La cesación del movimiento del prana produce la cesación de la apariencia objetiva del mundo. La conciencia omnipresente parece despertarse con el movimiento del prana. Mientras esto no se produce, reina la suprema tranquilidad que es la verdadera naturaleza de la conciencia pura.

Cuando la conciencia parece despertarse por el movimiento del prana. comienza a aprehender objetos, surgen las ideas y el consiguiente sufrimiento. Por el contrario, si esta conciencia permanece en sí misma, como si continuara dormida, alcanzamos el estado supremo y más deseable. Tú mismo puedes alcanzar este estado de conciencia no nacida si detienes el movimiento del prüna en el terreno psicológico o conservas la homogeneidad de la conciencia sin perturbación alguna. Cuando esa homogeneidad se altera y la conciencia siente la menor diversidad en su seno, aparece la mente y las innumerables relaciones mentales comienzan a actuar.

Para conseguir la tranquilización de la mente, los yoguis practican pranayama, meditación y otros métodos adecuados. Los grandes yoguis consideran el pranayama como el método supremo para conseguir la tranquilización y la paz mental.

  • YOGA VASISHTHA. Un Compendio, pg. 307-308

La semilla de las semillas

La semilla de ambos movimientos, es decir del prana y de la recurrente imaginación objetiva, es el deseo de conocer o experienciar objetos, pues sólo cuando aparece en el corazón ese deseo objetivo, comienza el movimiento del prana y los condicionamientos mentales.

Por supuesto, la conciencia que habita en nuestro interior es la semilla de este deseo de experienciar objetos, porque si no existiera la conciencia, este deseo no podría existir en absoluto. Sin embargo, no hay ningún objeto que experienciar ni en el interior ni en el exterior y esa conciencia sólo desea experienciarse a sí misma como objeto, por medio de un movimiento interno del pensamiento. Igual que un hombre sueña con su propia muerte o en un viaje que realiza a tierras lejanas, la conciencia tiene habilidad para experienciarse a sí misma como un objeto distinto de ella misma. Cuando lo consigue, surge este mundo ilusorio que ves ante ti, querido Rama. Pero cuando comprendes la verdad, esa ilusión cesa de inmediato.

¿ Qué es la verdad? Que todo esto sólo es conciencia infinita y que no hay nada más. En la medida en que el sabio comprende esto, purifica su visión. La visión impura percibe el mundo; la visión pura percibe la conciencia infinita y eso mismo es la liberación. Tienes que deshacerte, querido príncipe, de todo deseo de experienciar objetos. No te dejes vencer por la pereza y líbrate de toda experiencia objetiva.

  • YOGA VASISHTHA. Un Compendio, pg. 307-308

Investigación…Varios, Mauro Kunst, Yoga Vasishtha

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