Cuando ATMAN preside tu vida 4.75/5 (4)

ATMAN significa el alma, el ser. Si el ATMAN preside, la actividad de la vida está en su punto óptimo. ATMAN es el rey. Cada uno de nosotros es el rey, el rey de nuestra actividad vital. Cuando el rey está sentado en el trono, el ministro, el general, el gabinete y los empleados reales se ponen en orden y trabajan para el reino. Si el rey no está en su trono, los demás no escuchan el consejo del ministro. El lugar correcto del rey es el trono. No puede ser de otra manera. Cada alma es un hijo de Dios y es, por lo tanto, el rey. El ministro del alma es buddhi. Buddhi es el consejero. Aconseja según la ley. También es el sacerdote real que guía al rey que gobierna al reino. La mente del alma es el ejecutivo del rey que ejecuta según las órdenes del rey. El propio rey recibe con­sejos del sacerdote o ministro real. El alma es el rey. Buddhi, la luz del alma, es el consejero, el sacerdote, el ministro. La mente es el general, el ejecutivo. Los sentidos son los subordinados del ejecutivo. El cuerpo representa a los trabajadores, los empleados reales. Así es la organización del rey. Si el alma reside en la mente, es como si el rey se degradara a sí mis­mo al nivel del ejecutivo. Pierde su cualidad de Sei- dad y deviene solamente un hacedor. El alma es un ser. Tiene una organización que funciona según su voluntad. El alma experimenta a través de esta orga­nización. Si el alma reside en la mente, significa que el alma baja un peldaño en su consciencia por debajo de buddhi. Entonces no se escucha a buddhi. La mente domina. El alma se convierte en un animal que satis­face sus deseos. Cuando el alma baja otro peldaño, uno se conoce a sí mismo sólo como siendo su cuerpo. El cuerpo, los sentidos, la mente y buddhi constituyen la organización del alma. Uno debería permanecer como alma y permitir que se desarrolle la actividad. Pero si uno desciende de su estado original, el conocimiento desaparece y prevalece la ignorancia.

 

El Alma – El Jefe de la Organización

El alma es el jefe de la organización llamada hombre. El alma es el descenso de la SuperAlma. Es eterna. Su luz es buddhi, que es la luz que no parpa­dea. La mente, los sentidos y el cuerpo son mutables y, por lo tanto, la luz es intermitente en ellos. Per­manecer como alma en asociación con buddhi, la mente, los sentidos y el cuerpo es algo que debería utilizarse para cumplir con el propósito del alma.

Es necesario que el alma presi­da sobre su organización y no se mezcle con ella. El alma puede ser amigable con su organización. La amigabilidad no puede ser malentendida por la organización para desobedecer al alma. Si el alma se va, toda la organización se hunde. Esto también es verdad en organizaciones que se sostienen intactas gracias a auténticos líderes que llevan la cualidad del alma. Cuando ellos desaparecen la organización se hunde, a no ser que alguien en el entretanto haya alcanzado la cualidad del alma.

El asiento del alma está en la pulsación. Cuando el alma se asienta en la pulsación, la organización vive. Cuando el alma se va, la organización desapa­rece. Por lo tanto, los estudiantes deben aprender a sentarse en el trono de la pulsación. Cuando hay necesidad, el alma puede funcionar a través de la mente, los sentidos y el cuerpo. Pero cuando ya se ha hecho el trabajo, el alma debe regresar y sentarse en el trono de la pulsación. El rey debería tener el hábito de sentarse en el trono para dirigir el reino. Si se olvida del trono, alguien de la organización se lo usurpará. Cuando le han usurpado el trono, el rey no tiene dónde sentarse ni dónde dirigir. Por lo tanto, es necesario que el rey siempre se sienta en el trono y dirija.

 

El Principio de Pulsación

“¿Cómo sentarse en el trono?”. Ésta es la pre­gunta. Como se ha dicho antes, el trono es el prin­cipio de pulsación. Uno debe asociarse con el prin­cipio de pulsación.

La canción tiene dos sílabas. Es SOHAM.

La pulsación es una acción centrípeta y centrí­fuga. La doble acción tiene un sonido doble que es SOHAM. Cuando estás en profunda asociación con la pulsación escuchas el doble sonido SOHAM. SOHAM es SAHA AHAM, que significa AQUELLO YO SOY. Así el principio pulsante te recuerda con la canción tu estado original de ser. Estate en él. Estate en él en tu meditación. Estate en él en tu ocio. Estate en él cuando viajes. Estate en él en tus momentos de descanso. Estate en él cuando te propongas dormir. Estate en él durante un tiempo, cuando salgas del sueño. Trata de estar en él tan frecuentemente como sea posible y tan regularmen­te como sea posible.

Parvathi kumar

Por favor puntúa este artículo