Encuentros con Él, Silencio. – Parte I 5/5 (1)

 

-AHORA ya no hay porque hablar más.

-¿Y qué se supone que habría de hacer yo? –me dijo aturdido.

-Sólo , no hagas nada.

-Pero ¿cómo volver al mundo sabiendo esto? –su rostro se desencajaba por momentos.

-Hazlo como siempre has hecho, “ahora” no hay ninguna diferencia con el “antes”.

-¿Y mi familia? ¿La gente que me conoce? ¿Mi trabajo? ¿Cómo me enfrento a eso? –suspiró.

-Dime, ¿qué te preocupa entonces?

-“¡TODO!” –me dijo haciendo chocar sus manos en la frente. Se revolvió en su sitio.

-Atiende ahora.

-Sí, le escucho… -me miró fijamente pero, infelizmente, aún con ojos errabundos.

-¿Quién es el que se preocupa?

-¡Yo! –espetó.

-¿”Tú” estás seguro de eso?

-Claro, ¿quién si no es el que está preocupado?

-YO no estaría tan seguro de eso. Es tu forma equivocada de entender el mundo lo que hace que te preocupes. Si no existiera un “tú” tampoco existiría un “yo” que se preocupara. ¿No es cierto?

-Por supuesto, persi no existe un tú es que no hay un yo y eso significa que “yo no existo”.

 -Entonces ahí mismo está la solución al problema fundamental del sufrimiento del hombre. Tú crees que sufres y que eso va indiscutiblemente ligado a tu propia existencia, porque piensas que el vivir implica sufrimiento y no puedes escapar de él. Siempre has creído que no es posible deshacerte de tus penalidades y tristezas por la sencilla razón de que tú mismo crees ser “ellas”, te has identificado tanto con ellas que te has hecho uno con el dolor. Pero yo te digo: Tú no eres esa preocupación, ella es a parte de ti, date cuenta que TÚ sólo ERES TÚ sin nada más y ninguna preocupación tendrá cabida en ti. Serás libre y por lo tanto, el Creador mismo.

…”                                                                                                                              Hyn Soy

Continuará…

Fuente: ysersinseryo.blogspot.com

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