ENTRELAZAMIENTO CUÁNTICO y no dualidad 5/5 (3)

Breve explicación de entrelazamiento cuántico…

En 1935 un molesto Albert Einstein, junto con sus colegas Podolsky y Rosen, presentaron la llamada “paradoja EPR”, por sus iniciales. Esta quería servir de ejemplo para decir que la mecánica cuántica era una “teoría” incompleta y fallida. Que necesitaba de una profunda revisión. ¿Y por qué? Porque, según el propio Einstein, este conjunto de hipótesis violaba el universo tal y como lo conocemos. Por lo tanto, tenía que estar mal en algún punto. Sin embargo, lo que no sabía Einstein es que la paradoja presentada es en realidad una manifestación real de lo que ocurre en la naturaleza. Efectivamente, en los tiempos que corren hemos podido comprobar un fenómeno inquietante y extraordinario que permite que dos partículas separadas entre sí por una distancia monstruosa sean capaces de “comunicarse” sin que exista nada, ningún canal de transmisión, entre las dos. A este extraño fenómeno, que rompe por completo nuestra manera de entender el mundo, lo llamamos entrelazamiento cuántico.

Erwing Scrhrödinger comenzó a usar el término entrelazamiento cuántico más como una curiosidad que otra cosa. Fue el tiempo el que demostró que el entrelazamiento cuántico es una propiedad que no tiene un equivalente en la mecánica clásica, esa que describe como se caen las cosas o lo fuerte que golpean. El entrelazamiento cuántico explica como un conjunto de partículas (que pueden ser solo 2) entrelazadas están unidas en su existencia de manera que aunque existan miles de años luz entre las mismas el cambio de estado de una de una de ellas afecta al resto de forma inmediata (y más rápido que la luz, por tanto).

Pero sin entrar tan al detalle, lo que podría ser demasiado complicado, el entrelazamiento cuántico ha sido comprobado numerosas veces desde el experimento de Bell, quién comprobó que los resultados obtenidos no eran al azar sino que se debían al maldito “efecto espeluznante” del que hablaba Einstein.

A.H. Almaas, filósofo y científico, expone una pregunta: ¿Podríamos llamar a este extraño inexplicable, la fuerza del amor, activa en todo y en todos?, Eso que nos conecta a todos y que místicamente ha sido descrito como TODO SOMOS UNO.

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