TODO ES UN SUEÑO por Robert Adams 4.8/5 (10)

Robert: Siempre llevo a mi perro a dar un paseo por la mañana y me voy al parque, donde me encuentro con gente interesante. Hay una pequeña anciana que pasea en el parque conmigo de vez en cuando. Tiene bastantes inclinaciones espirituales, y tenemos discusiones. Esta mañana me hizo una pregunta muy interesante, vamos a centrarnos en eso.

Ella me preguntó: “Robert, dices que el mundo son fenómenos y está en continuo cambio, cambio, cambio. Y también dices que la consciencia es la realidad, el sustrato de la existencia. Entonces, podemos afirmar que el mundo está cambiando porque podemos verlo, pero ¿cómo podemos confirmar la consciencia? ¿Cómo sabemos que no está cambiando?” Y pensaba que era una pregunta muy interesante. Ahora sabes que tú existes, ¿verdad? Todo el mundo es consciente de su propia existencia. Cuando vas a dormir, y estás en el estado de sueño profundo, todavía existes, pero el mundo no.

Y en lo que a ti respecta, el mundo sólo existe cuando estás despierto. Pero en cuanto te vas a dormir, el mundo ya no existe para ti, y estás en un estado de sueño sin sueños. El estado de sueño sin sueños es como Jñana, auto-realización, excepto que tienes consciencia. Pero no se puede negar que existes, porque cuando te despiertas dices: “Yo dormí bien”.

El estado de sueño sin sueños es como una persona que ha muerto. Te da una idea de lo que sucede cuando te mueres, por así decirlo. Estás en un estado de sueño sin sueños, y por lo general permaneces así durante doscientos o cuatrocientos años, tiempo de la tierra, antes de hacer cualquier otra cosa. Así que el primer estado de consciencia es el sueño sin sueños y tú existes en el sueño sin sueños.

Y tú también existes cuando sueñas. Echa un vistazo a tus sueños. Una persona sueña que está casado, y su esposa tiene cáncer. Ella se está muriendo de cáncer. Y ambos vienen a verme. Él dice: “¿Qué debemos hacer? Mi esposa ha tenido diez operaciones, y se muere de cáncer”.

Y yo digo: “Lo única cosa apropiada que hacer es volverse hacia el interior, y no reaccionar ante ello, porque todo está determinado antes de nacer.” Ellos me miran y dicen: “Eso no es una respuesta práctica. Queremos algo práctico”.

Y yo digo, “Eso es lo mejor que puedo hacer. Es un sueño. Anímese. Va a despertar pronto”. Pero eso no es lo suficientemente bueno para ellos, que están atrapados en un sueño.

Ahora recuerda, estás soñando el sueño, todo está sucediendo en el sueño. En tu sueño hay un cielo, hay flores, hay luna, hay personas, igual que en el mundo. Y el sueño parece ser externo a ti, pero si investigas, verás que el sueño está teniendo lugar en tu mente. Mientras estés soñando todavía existes como el soñador.

Y en el sueño alguien se te acerca y te dice: “Mira, va a haber una recesión. Va a haber una quiebra bancaria”. Y tienes dinero invertido en acciones y bonos, planes de jubilación y todo lo demás. Todo está a la baja. Tú preguntas: “¿Qué debo hacer?”

Los dos deciden: “Vamos a ir a ver a Robert”. Así que vienes a verme, y yo digo: “Bueno, puedes hacer dos cosas. Puedes coger tu dinero y vamos a construir un gran ashram para ayudar a otros a ver la verdad de que es sólo un sueño o dar todo a los pobres, a los sin techo, y no tendrás ningún problema”. Así que ambos dicen “¿Qué? ¿Estás loco?”

Esa es una reminiscencia de una historia de Jesús. Si recuerdas la historia de cuando Nicodemo fue a ver a Jesús. Nicodemo era un fariseo muy rico. Le daba vergüenza ir a escuchar a Jesús, porque los de su clase nunca escuchaban nada de esas cosas. Nunca salían, eran unos snobs. Una noche oscura él se escapó, y se acercó a Jesús y le dijo: “Maestro, ¿qué debo hacer para entrar en el reino de los cielos?” (Entrar en el reino de los cielos significa simplemente estar auto-realizado.) Y si recuerdas, Jesús dijo: “Entrega todos tus bienes a los pobres, y sígueme”. Nicodemo no podía manejar eso y se fue. Y ese fue el final de eso.

Así que volvamos al sueño, y les decimos a las dos personas: “Esto es sólo un sueño, ¿no lo veis? No os lo toméis tan en serio”. Ambos se van. Entonces alguien más viene a mí en un sueño, y dice: “Robert, tengo mucha rabia dentro de mí. No confío en nadie. No tengo amigos. Me siento inferior y tengo una autoestima muy baja. ¿Qué debería hacer?”

Y yo le digo, “Vuélvete hacia tu interior, y serás libre y liberado, porque todo es un sueño”. Y él dice: “No puedo hacer eso, quiero una respuesta práctica”. Y se va. Así que estás aquí teniendo un sueño todo este tiempo, pero luego te despiertas, y todo se ha ido. Esto nunca ocurrió. Tu esposa nunca tuvo cáncer. Nunca hubo una recesión. Y nunca estuviste furioso. Pero aún existías mientras estabas teniendo un sueño.

Conque existías durante el sueño profundo sin sueños, y existías durante el sueño, y ahora estás despierto, y aún existes. Así que ya ves que la parte de ti que existe es permanente. Se trata del Yo-soy, el Ser. Es la consciencia. Todo lo demás es ilusión, viene y va. Siempre está cambiando, cambiando, cambiando. Tú eres real, lo que pareces ser es falso. Identifícate con lo real, no con lo falso. No aceptes nada que veas como realidad. La única libertad que tienes es volverte hacia el interior, y no reaccionar ante cualquier condición, y estarás a salvo. Algún día despertarás de este sueño, porque esto es también un sueño, y serás libre.

Así que vamos a hablar de ti. Mira todos los problemas que piensas que tienes. ¿De dónde vienen? ¿Cómo llegan? ¿Por qué estás molesto por ellos? Piensa en todas las posesiones que tienes miedo de perder. Piensa en todas las enfermedades que piensas que vas a coger, o que crees que tienes. Miras al mundo y te vuelves enfermo porque no te gusta lo que ves. Tienes que preguntarte: “¿Para quién es el mundo? ¿Para quién son estos problemas? ¿Para quién es el enojo? ¿Soy yo realmente el hacedor? ¿Soy el cuerpo? ¿Soy la mente? ¿Qué soy yo?” Pregúntate a ti mismo.

Ahora bien, ¿cómo piensa un Jñani? Te lo puedo decir. Supongamos que hay un hombre, es un Jñani, él es el gerente de un banco. Tiene dos hijos que los ama mucho. Un día, los dos hijos van a Nueva York en avión y el avión se estrella. Los dos hijos mueren. Él se encarga de los preparativos del funeral, va al entierro, y cuando todo ha terminado vuelve a trabajar como si nada. Su esposa y sus amigos y familiares se acercan a él, y lo miran y dicen: “Eres un cabrón sin corazón, ¿cómo puedes tratar a tus hijos de esa manera? ¡Ellos te amaban tanto, y tú los amabas! Parece que no te importa que hayan muerto. Nunca has derramado una lágrima. No estabas acongojado en el funeral. ¿Cómo puedes ser así?” Y él sonrió y dijo: “Sentaos conmigo. Dejadme que os explique”, “Un día antes de esto tuve un sueño y en ese sueño, yo era un rey, y estaba casado con una hermosa princesa. Tuvimos seis hijos encantadores. Yo solía ir a cazar y pescar con ellos, y realmente nos amábamos mucho. Entonces un día hubo un huracán, y los seis de mis hijos murieron. Pero entonces me desperté!” Así que mi pregunta para vosotros es: “¿Por quién debo llorar? Por los dos hijos que murieron en este sueño, o por los seis hijos que murieron en el pasado sueño?” Así es como un Jñani ve las cosas.

¿Qué piensas de esto? No tenía nada que ver con ser cruel. Esto no tenía nada que ver con no tener compasión. Hay una gran compasión, pero hay una sabiduría más profunda, un conocimiento más profundo. No hay tal cosa como el nacimiento, y no hay tal cosa como la muerte. Nadie nace, nadie muere, y nadie prevalece en medio. Nada de lo que aparece, existe. Sólo el Ser existe. Y todo esto es el Ser, y Yo soy eso.

Tú eres la realidad absoluta, la unidad final. Tú eres la consciencia, el vacío, sat-chit-ananda. Esa es tu verdadera naturaleza. ¿Por qué no morar en ella, y ser libre? ¿Por qué pensar en otras cosas? Incluso mientras estoy hablando con vosotros, algunos de vosotros estáis pensando en otras cosas. No lo podéis evitar. Es la fuerza de la costumbre.

Vacía tu mente. Quédate en silencio, y todo sucederá por su propia cuenta. No hay nada realmente que tengas que hacer, sólo estar en silencio, quieto. Permanece en silencio y conoce que Yo soy Dios. Yo-soy como el Ser. El Ser es omnipresente. Esto significa que todo el mundo, y todas las cosas, tanto sensibles como insensibles, es Dios, o la consciencia. Acepta eso y sé libre.

¿Por qué pensar en otras cosas? ¿Por qué preocuparse por tu cuerpo o tu mente, o el mundo? ¿Por qué preocuparse por uno mismo? Deja de tratar de resolver problemas. Esto no significa que no vas a hacer nada, porque como te he dicho tantas veces, tu cuerpo va a realizar los actos que vino a hacer aquí. Si está destinado a ser un contable, vas a ser un contable. Si está destinado a ser un predicador, serás un predicador. Si está destinado a ser una persona sin hogar, serás una persona sin hogar. Pero tú no tienes nada que ver con eso en absoluto. Porque tú eres el Parabrahman, la realidad absoluta, y no tienes absolutamente nada que ver con el funcionamiento de tu cuerpo o tu mente.

Deja que tu mente diga y piense de la forma que quiera, solamente no te identifiques con ella. Deja que tu cuerpo haga lo que debe, pero no reacciones a él. Todo sucederá por su propia cuenta, cuando dejas que tu mente piense por su propia cuenta, los pensamientos comienzan a disiparse, y pronto tienes una mente vacía. Una mente vacía es consciencia, realización. Eso es todo lo que tienes que hacer – tener una mente vacía. Pero siempre y cuando creas que “yo soy el hacedor”, y te esfuerces por tener una mente vacía, nunca lo harás, porque el esfuerzo hace la mente más fuerte. Más bien, observa tus pensamientos, observa a la mente pensando, y déjala sola. No te identifiques con tus pensamientos, o con tu cuerpo, porque en realidad no hay cuerpo y no hay pensamientos, porque sólo hay el Ser, y tú eres eso.

Todo está bien, y todo se desarrolla como debe. No hay errores. Nunca se ha cometido ninguno, ninguno se está cometiendo, y ninguno jamás se cometerá. Todo es percepción. Es la forma de percibir las cosas. Por ejemplo, cuando me miráis, ¿qué veis? Si se lo pregunto a cada uno de vosotros me daréis siete, ocho, nueve respuestas diferentes, pero la verdad es que os estáis viendo a vosotros mismos. Yo soy simplemente un espejo de vuestro propio reflejo, pero soy un espejo autosuficiente. Así que todo esto está teniendo lugar como una imagen en mí mismo. Todas las experiencias de la vida son imágenes en la pantalla de la eternidad. La pantalla es real. Las imágenes cambian. La consciencia es la pantalla. Cuando te identificas con la consciencia te vuelves la consciencia. Cuando te identificas con la imagen intensificas la imagen, y te preocupas, y te inquietas, y tienes miedo y tienes todo tipo de experiencias.

Tan pronto como comienzas a identificarte con la realidad, con la consciencia, todo miedo te abandona, toda duda desaparece, todo falso pensamiento se va, y te vuelves libre. Pero esa es la única elección libre que tienes. Todo lo demás ha sido predeterminado.

La libre elección de nuevo es: ¿con qué te vas a identificar, con la imagen o con la pantalla? Si te identificas con la consciencia ya nunca vas a reaccionar a las condiciones, porque comprendes que todas las cosas duran un breve periodo de tiempo, y luego desaparecen. Por consiguiente nada te irrita, nada te altera, nada te incomoda, porque ahora estás apareciendo sólo como una imagen y pronto desaparecerá.

Mira este planeta que ha estado aquí por miles de millones de años. Han habido civilizaciones en este planeta durante miles de millones de años, y vienen y se van. Tuvimos civilizaciones en este planeta que aventajaron nuestra existencia hoy. Todos se fueron, ni rastro. A decir verdad, hace un par de años han habido unas excavaciones en Egipto de una ciudad que fue enterrada hace unos 5.000 años. Lo único que queda es una señal. Han descifrado la señal y decía: “Mi nombre es Rey fulano-de-tal, y esta es mi ciudad que perdurará para siempre”.

Así que hoy pensamos que vamos a hacer de este un mundo mejor en el que vivir, y vamos a salvar al mundo, y así sucesivamente. El mundo tiene su propio karma colectivo. Está pasando por una fase. Tu trabajo consiste en salvarte a ti mismo. Si te encuentras en un edificio en llamas, no te paras a admirar los cuadros en la pared, sino que sales del edificio lo más rápido que puedas. Por lo tanto, cuando sabes que tienes poco tiempo en esta existencia no te paras a jugar los juegos de la vida, tratas de encontrarte a ti mismo y volverte libre lo más rápido que puedas.

Robert Adams, 18 octubre 1990 (Transcripción 16)
 
Agradecidos al canal YO SOY TU  MISMO por ceder este audio.

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