Todo lo que abarque tu pensamiento, ES CONCIENCIA, todo lo que abarque tu imaginación, ES CONCIENCIA 5/5 (2)

La persona solo es conciencia, ya se considere a sí misma real o irreal; lo que la conciencia considera real, es necesariamente sentido como real. Los mismos materialistas no pueden negar la existencia de la persona y por tanto no pueden negar la existencia de la conciencia, aunque la interpreten y expliquen de mil formas distintas. Esta doctrina está confirmada por la enseñanza de todas las escrituras.
Cuando este conocimiento permanece borroso y velado, surgen las doctrinas erróneas, pero cuando se aclara el error, se obtienen los mejores frutos. Pero incluso mientras se está en el error, la conciencia no deja de existir, porque también hay que ser consciente del error.

Si se cree que después de conocer la verdad, ésta puede velarse de nuevo, entonces no hay esperanza de superar el sufrimiento, porque siempre podremos estar descubriendo la verdad y volviéndola a olvidar.

Sólo somos conciencia pura. ¿Qué otra cosa puede haber distinta a ella?. Si sólo existe la conciencia, ¿qué hay que obtener o qué hay que rechazar?. Puesto que no hay otra cosa que la conciencia, la atracción (rága) y la repulsión (dvesha) sólo son palabras sin sentido.

Conciencia son los seres humanos, los dioses, los nága, las montañas y los objetos en general. Yo soy conciencia pura y lo mismo eres tú. Ambos moriremos en un momento o en otro, pero la conciencia no puede morir.

La conciencia no puede ser consciente de objeto alguno porque sólo ella existe, de forma que las polémicas sobre unidad y diversidad no tienen fundamento.

Esta conciencia es llamada por algunos Brahmán, por otros jñánam, o shúnya, o máyá, o purusha, o chidákásha, o Shiva, o Átman, o con muchos otros nombres. Todos estos nombres sólo se refieren a la conciencia porque es la misma conciencia la que se contempla a sí misma de todas estas formas desde la mente individual de los distintos puntos de vista de las personas.

Deja que mis órganos sean destruidos o que se hagan tan poderosos como el monte Meru. ¿Qué pierdo o gano con ello, si he comprendido que soy conciencia pura y no esos miembros?.

Mis abuelos, mis padres y el resto de mis seres queridos han muerto, pero la conciencia no puede morir. Es innacida e inmortal, vacía como el espacio. ¿Acaso puede morir el cielo?. Igual que el mundo desaparece todas las noches en la oscuridad y vuelve a aparecer cada mañana cuando amanece, lo mismo ocurre con el nacimiento y la muerte. Deberíamos considerar la muerte como un acontecimiento dichoso porque nos permite ir de un cuerpo a otro, sólo los estúpidos pueden lamentar una oportunidad tan atractiva. Y si por el contrarío, crees que no vas a volver a nacer en otro cuerpo, tampoco hay razón para lamentarte porque en ese caso la muerte es un descanso definitivo que pone fin a las calamidades de la vida. El sabio no se alegra ni se lamenta por la vida o por la muerte. Tampoco tiene sentido temer a la muerte porque somos conscientes de nuestras malas acciones, pues el malvado sufre en este mundo lo mismo que en el otro. Por consiguiente por qué lamentarnos de nuestra muerte inevitable en lugar de exclamar con alegría: “Me voy de aquí”. Incluso estas palabras carecen de sentido cuando uno ha comprendido profundamente que lo único que existe es la conciencia infinita. El espacio existe en el espacio. ¿Qué significado tienen palabras como nacimiento o muerte?. Comer, beber, vivir y todas las acciones carecen de sentido sin el pensamiento de yo y mío. Tú eres como el cielo o el espacio. ¿Cómo puedes desear nacer en ti mismo?. El sabio disfruta con lo agradable cuando le sobreviene sin pretenderlo, traído por el río de la vida Si lo que le trae ese río de la vida o las circunstancias, es impuro y desagradable, tampoco es afectado por ello, como si estuviera en un sueno profundo.

 

En ese momento. Rama interrogó de nuevo:

Cuando uno ha realizado la verdad suprema, ¿en qué se transforma?.

Vasishtha respondió con amabilidad:

Para esa persona hasta las rocas son amigos y los árboles del bosque sus parientes más cercanos, los mismos animales del bosque son sus familiares más queridos. Un reino es a su ojos algo completamente vacío y desprovisto de interés, las calamidades se convierten en la mayor de las fortunas y se complace celebrando sus desgracias. El caos se transforma para él en armonía, el sufrimiento en alegría y aunque esté ocupado en la más dura actividad permanece en un profundo silencio interior. Para él, la acción es una completa inacción. Despertar es para él como estar dormido y vivir lo mismo que morir. Lo hace todo sin hacer nada realmente. Disfruta sin saborear el placer sensible. Es el mejor amigo de todos los hombres. No siente piedad por ellos, pero está lleno de compasión hacia todo el mundo. Parece desear las cosas pero está libre de deseos. Sólo está interesado en la perfección de sus acciones.

Parece  feliz  o  desgraciado  en  cada  circunstancia  respectiva.  Adopta siempre una postura natural y desempeña el papel adecuado en el teatro de la vida. Simpatiza con los que sufren y se alegra con los que ríen, sin que su corazón se manche por estas emociones.

 

Rama preguntó de nuevo:

Pero algunas personas inteligentes, aunque en el fondo ignorantes, pueden fingir estar en ese estado. ¿Cómo podemos distinguir al verdadero del falso iluminado?.

Vasishtha respondió a esta pregunta:

Esa postura es digna de alabanza, sea verdadera o falsa. Los verdaderos sabios viven como si tuvieran deseos y ríen con los ignorantes, sin dejar de ser sabios. Nadie comprende su paz interior y su estado iluminado.

Solo un sabio reconoce a otro sabio. El hombre de sabiduría no expone su conocimiento ni hace alardes para concitar la admiración de las masas. Los falsos iluminados son una diversión para el verdadero sabio. Los pretendidos iluminados quieren demostrar a la gente lo buenos que son para ser admirados por ellos, los sabios jamás hacen eso.

Los  poderes  sobrenaturales  como  la  levitación  y  otros  por  el  estilo, pueden  ser conseguidos incluso por los ignorantes por medio de mantras, drogas y otras recetas oportunas. El que está dispuesto a hacer el esfuerzo necesario, puede conseguirlas, sea un iluminado o no lo sea. El que realiza el esfuerzo y consigue esos poderes es el ego, la mente. Pero esos poderes intensifican las vásanás o adicciones mentales y el iluminado no se interesa en  modo alguno por estas cosas. Considera el mundo como una hoja de hierba. Ni los jardines celestiales pueden proporcionar mayor felicidad que la sabiduría del iluminado. Cuando el sabio siente su cuerpo atormentado por el calor o el frío u otras penalidades, lo siente como si estuviera ocurriéndole a otro. Vive al servicio de los demás, con el corazón lleno de compasión hacia todos los seres. Puede vivir en una cueva, en una cabaña o en una casa, o puede deambular de un sitio a otro constantemente. Puede ser un maestro o un discípulo atento y servicial. Puede tener poderes psíquicos o permanecer constantemente en samádhi.

La  conciencia  infinita  sólo  se  manifiesta  como  este  mundo  objetivo. ¿Cómo puede perecer si no hay otra cosa distinta a ella?. Cuando el cuerpo muere, la conciencia no muere. Si se cree que la conciencia deja de existir cuando el cuerpo perece, la muerte sería un motivo de alegría pues acabaríamos de una vez por todas con el dolor. Sí se cree que la conciencia existe mientras existe el cuerpo, ¿por qué los cuerpos muertos no son conscientes?. Todos estos argumentos no son válidos.

Lo único real es la conciencia infinita y lo que desea experienciar lo percibe como existente porque no encuentra ningún obstáculo para realizas sus ideas. El mundo no ha sido creado jamás, lo único que hay es infinita conciencia.

Esta conciencia desea experienciar su poder infinito. Se conoce cuando es consciente de sí misma y se desconoce cuando se ignora. Por consiguiente tanto el conocimiento como la ignorancia son conciencia pura y en realidad no existe tal distinción. Uno debe dedicarse seriamente a la comprensión de sí mismo, el autoconocimiento nos proporciona la paz suprema.

Abandona cualquier clase de agitación mental y estudia con devoción esta escritura en todos los momentos de tu vida. Todos conseguimos lo que deseamos con un sincero esfuerzo y perdemos lo que tratamos con negligencia. La  mente fluye por el cauce de la sabiduría o el de la ignorancia, según la dirección que queramos tomar.

Nadie puede alcanzar la verdad, ni ahora ni en ningún momento, sin seguir los pasos expuestos en esta escritura. Por consiguiente, para alcanzar la perfecta realización de la verdad, debemos analizar cuidadosamente esta obra, que será más beneficiosa para nosotros que nuestro padre y nuestra madre y nuestros más queridos amigos todos juntos.

La temible enfermedad conocida como samsára o esclavitud al mundo existente, no se cura con otro remedio que con el autoconocimiento. Es una verdadera lástima que la gente gaste su tiempo esperando la hora de su muerte sin esforzarte en esta dirección. Los insensatos que corren tras las riquezas y la fama hipotecan su vida cuando intentan preservarla. ¿Por qué no la emplean en la investigación de esta escritura que puede conducirlos a la inmortalidad?. La desgracia y el infortunio se extirpan de raíz por medio del autoconocimiento.

Libro: Yoga vasishtha,


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