La frontera de cualquier búsqueda interior está en abandonar la búsqueda 5/5 (5)

Encontrarse a sí mismo es el gran reto compartido por toda la humanidad.

 

No hay nadie en este planeta que no busque alguna cosa que crea que le dará la felicidad. Esto implica la creencia de que hay algo fuera de sí mismo y de que algo ajeno a él le podrá completar. Esta mentalidad refleja la negación de la auténtica identidad y es la causa de la identificación con un cuerpo y una mente.

 

La gran pregunta es: ¿quién soy? Pero para saber quién -o qué somos- se requiere de una condición previa que nadie parece tener en cuenta: despertar.

 

Sabes, dentro del sueño no hay revelación posible porque en el sueño todo es ficción. Y buscar respuestas dentro de una ficción es un engaño. En el sueño, no es posible darse cuenta de nada verdadero porque el sueño es el escondite que utiliza el ego para ocultar la realidad.

 

¿Dónde esconderías una gota de agua? Exacto: en un vaso de agua. ¿Sabes cómo ocultar tu verdadera identidad? Exacto: ocultándola donde nunca la buscarás o buscándola dónde no está. Lo que precisamente te impedirá saber quién tú eres, es preguntar a otros. Buscar lo que ya tienes. Buscar implica que hay un aquí y un allá. Buscar implica que se carece de lo buscado. En definitiva, buscar implica separación. Y la separación es el gran invento del ego para que nunca encuentres la realidad. Una jugada maestra sin duda alguna.

 

El lema del ego es: busca pero no encuentres.

El gran engaño del ego es el de invitarte a buscar lo que no se puede encontrar por una razón muy clara: nadie lo ha perdido.

El ego sabe cómo entretener la mente para que no estés presente en el aquí y ahora donde se encuentra lo que estás buscando. El ego te convencerá de que mañana y allí encontrarás lo que tienes ahora y aquí. El ego es tramposo.

 

La búsqueda es en sí misma el escondrijo perfecto de lo buscado. La trampa de tu ego consiste en que busques y sigas buscando (creyendo que es posible buscarse y encontrarse) y nunca encuentres. Por tanto, los primero que debes hacer para descubrir quién o qué eres es dejar de buscar. No hay nada que buscar, nunca has perdido nada, por eso no lo encontrarás.

 

Buscador, no busques, ¿cómo puedes haberte perdido a ti mismo? Esto es una locura. Un sinsentido. Tú eres lo que estás buscando. ¿Cómo podrías buscar lo que ya eres? ¿Cómo se puede recuperar lo que nunca se ha perdido? Todo esto es tan extraño como un perro que trata de morderse la cola…

 

Cuando lo que buscas está en todas partes, puedes dar por seguro que no lo encontrarás nunca.

Piénsalo: si el pez se preguntase cómo conseguir agua, sin darse cuenta de que está dentro de ella, concluiría que no puede encontrarla.

¡El agua es su contexto! El ser humano igualmente busca en el mundo pero no en el contexto de su naturaleza. Cuando el escondite es todas partes, se pierde la capacidad de diferenciar la ausencia de la presencia. No hay contraste, no hay hallazgo.

 

Dice Tony Parsons, autor y místico : “Todos tenemos un miedo y un deseo profundo de descubrir quienes somos y la mente inventa mil maneras de evitar este descubrimiento. La manera más efectiva de evitar despertar consiste en buscarlo”. Bingo.

 

Me complace decirte que ya eres lo que has estado buscando, y eso es lo que siempre has sido. Fin de la búsqueda, empieza el reconocimiento. Abórdalo desde este lado: pregúntate ¿quién busca? Y verás que el buscador no existe, el ego es una identidad inventada e irreal. Así que que nadie puede encontrar nada. Renuncia a la búsqueda, renuncia al buscador, y tendrás todo.

 

Reconoce que la aparente solución, la búsqueda, es en sí misma una trampa para  no  encontrar  como  escribe  Tony  Parsons.  Cualquier  fórmula  para encontrarse a sí mismo es un auto engaño que te conduce a no encontrarte nunca. Es una “solución” que crea el problema.

 

De hecho, no hay problema: porque nadie se ha perdido.

Esta es la buena nueva: no hay un camino, ni un viaje, ni un proceso, ni enseñanzas que aprender…

(todo esto es un “bypass espiritual” para no afrontar la verdad). Y la verdad es que la vida va de despertar, nada más (y nada menos).

 

 

El coach iluminado sabe que todas esas fórmulas para la búsqueda refuerzan la idea de separación, de que hemos perdido algo, y que debemos conseguirlo para estar completos. Son una fantasía de separación que la perpetúan. Él sabe que todos esos caminos, o vías, espirituales sugieren que las personas a las que apoya aún no han llegado a su destino. Y su destino está aquí, es despertar, y es algo que se puede hacer aquí y ahora.

 

 

Despertar, la iluminación, no es una búsqueda, es un reconocimiento o revelación. El reconocimiento tampoco es un trabajo, porque no hay nada que alcanzar.

Todo lo que debes alcanzar es una nueva comprensión: ya eres lo que  buscas.  La  revelación  ocurre  por  su  propio  lado  como  la  fruta  que madura. No se puede forzar. Solo puedo recomendarte: presencia, silencio mental, auto observación.

 

Siento desilusionar al ego espiritual: no existe ningún método para convertirnos en lo que ya somos. Sería más fácil encontrar un método que convierta el plomo en oro que uno que convierta algo en lo que ya es. Piénsalo.

 

En conclusión:

  • No hay un lugar al que ir
  • Nada que hacer
  • Nadie en quien convertirse…

 

 

Simplemente no puedes dejar ser como fuiste creado, y recuerda que te creó la perfección completa a su semejanza. Cualquier práctica basada en el esfuerzo, el tiempo, la lucha, la búsqueda o el sacrificio… solo te alejará más

 

del centro de tu Ser. No te permitirá estar presente que es lo único que necesitas.

 

No hagas nada, solo reconócete. Limítate a corregir ese inocente olvido primordial tras el cual todo se reduce a un mal entendido. Y lo bueno es que no tienes que dejar nada, solo has de renunciar a tu actual auto concepto o ego. En realidad, no es ninguna renuncia puesto que es irreal.

 

Te sugiero dejar de buscar aquí y allá. Tú ya estás aquí y allá, y en todas partes. Como ejercicio mental te propongo pedirte “una forma de ver diferente” en cada situación en la que te encuentres, porque siempre “hay otra manera de ver el mundo”. Pregúntate cuál es la que te proporciona paz. Esa será la prueba de que por fin eligiste correctamente.

 

Y una última reflexión: muchos son los que buscan la felicidad, sin caer en cuenta que es una fantasía del sueño. En su lugar, busca la verdad, te dará mucha más paz.

 

En  palabras  del  maestro  Jan  Kersschot:  “Si  estás  buscando  un  sendero mágico que te lleve hacia ti mismo, te tengo una noticia mala y una buena. La mala es que no existe sendero alguno que te pueda llevar. La buena es, que ya estás en ti mismo”. Y para acabar una reflexión de Carl Jung que lo resume todo: “Quién mira afuera, duerme; quién mira adentro, despierta”.

Libro: El coach iluminado

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