Calendario de Sabiduría……….. 8 de Enero

La enseñanza cristiana es tan sencilla que hasta los niños pequeños entienden su significado. Las personas incapaces de comprenderla son aquellas que quieren aparentar y ser llamadas cristianas, aunque en realidad no lo son.
Buda dijo: «Un hombre que aprende a vivir en función de su alma es como un hombre que entra un farolillo en una casa a oscuras. La oscuridad desaparece al instante. Si eres persistente en esto, tu alma adquirirá esa luz».
Cristo resumió todas Sus enseñanzas en Su último mandamiento: «Amaos los unos a los otros como yo os he amado. Todo el mundo verá que sois mis discípulos si os amáis los unos a los otros». No dijo «si creéis», sino «si os amáis». La fe puede cambiar con el tiempo, porque nuestro conocimiento no para de cambiar. El amor, por el contrario, nunca cambia. El amor es eterno.
Mi religión es amar a todos los seres vivos.
Con el propósito de cumplir los preceptos del cristianismo, hemos de destruir sus perversiones y restaurar su pureza.

León Tolstoi

NO EMITIR JUICIOS

No hay que emitir juicios, porque si se juzga, se inicia la división.

Por  ejemplo,  podéis  estar  sumidos  en  una  profunda  conversación  con  un  amigo  y  de pronto sentir que os apetece el silencio. Queréis dejar de hablar justo en mitad de una frase. Parad, y ni siquiera completéis el resto de la oración, porque eso irá contra la naturaleza.

Pero entonces surge el juicio. Uno se sentirá abochornado por lo que puedan pensar los demás si de repente se deja de hablar en medio de una frase. Si de pronto guardáis silencio, no

lo entenderán, de modo que lográis completar la oración como podéis. Fingís mostrar interés, y al final conseguís escapar. Eso es muy costoso y no hay necesidad de hacerlo. Simplemente decid  que  en  ese  momento  no  os  llega  la  conversación.  Podéis  pedir  disculpas  y  guardar silencio.

Durante  unos  días  quizá  sea  un  poco  molesto,  pero  poco  a  poco  la  gente  empezará  a entender. No os juzguéis por el motivo por el que hayáis podido guardar silencio; no os digáis que  no  está  bien.  ¡Todo  está  bien!  En  la  aceptación  profunda,  todo  se  convierte  en  una bendición.  Lo  que  pasa  es  que  vuestro  ser  quiere  estar  silencioso,  así  que  hacedle  caso. Convertíos en una sombra de vuestra totalidad, y allí adonde vaya tenéis que seguirla porque no hay otro objetivo. Comenzaréis a sentir que os rodea una relajación tremenda.

Osho

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