Equivocados sinceros

Creo que todos comprendemos que cuando nos encontramos a una persona que va a su iglesia el domingo por la mañana, hace sus donaciones, hace la oración pero luego en la tarde, bebido, pega a su mujer y grita a sus hijos sin razón no es más que un “fariseo” que solo aparenta ser un hombre de fe.

Si nos encontramos a otro hombre que no practica la fe, no va a la iglesia, no sigue los ritos pero su conducta es honesta, pasea con su mujer y sus hijos, toma un helado a media tarde y cena viendo la televisión diriamos sin equivocarnos que esa persona es mejor que la anterior.

La pregunta es. ¿Es consciente?

La conciencia no está detrás de las puertas de las iglesias, la conciencia no está detrás de mis nobles actos o de los cuidados que doy a mi familia. Refinamos nuestra mente, curtimos nuestra personalidad a través de morales y éticas que ayudan a dignificar mi vida y mejorar nuestras conductas pero esto no es la conciencia. Aquel que habla de Dios no significa que esté en contacto con Dios como aquel que habla de conciencia no significa que es consciente.

Conciencia es SER y de esto sólo podemos tener una cosa segura, SER sólo es AQUÍ y AHORA. Si TU no estas presente, ¿Quien esta?. ¿Quien va a la iglesia?, ¿Quién pasea con tu familia?, ¿Quién hace las oraciones?…

Las buenas personas no tienen porque ser consideradas conscientes de si mismas pero están más cerca de ello que los que aún tienen muy embrutecida la mente y muy activos sus instintos animales.

Podríamos pensar que llegar a vislumbrar la conciencia necesariamente pasa primero por unas conductas honestas y un trato agradable con los demás pero no son así todos los casos. Buscando la conciencia en las buenas obras dictadas por buenas éticas podemos quedar atrapados en el pensamiento de “vamos por buen camino” y permanecer así indefinidamente capturando cada vez mejores formas de comportarnos pero NUNCA vivir un instante de SER.

Recuérdate, para comenzar a SER solo necesitas SER aquí, SER ahora y ese es el mejor regalo que hemos podido recibir del divino, el poder acceder a ELLO sin necesidad de ninguna cosa, entendimiento o salvación. El AQUÍ y AHORA es accesible mientras se leen estas lineas, SER es para ti si así lo quieres en este mismo INSTANTE, cierra los ojos y ¡SIÉNTELO!.

Ícaro Dedaloson

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