Reflexiones de este instante para esta Semana Santa

Después de hacer mi retiro de cuaresma particular y repasar los pasos de esta Semana Santa que hoy termina, algunas reflexiones se agolpan.

A Jesús conmemoramos en procesiones y lo inmortalizamos en figuras de madera bien tallada mostrada en los retablos de las iglesias. Pero, ¿quién es Jesús?, ¿Es Dios o es hijo de Dios o quien realmente es?.
Cada uno de nosotros tenemos una visión de Jesús que normalmente no se modifica mucho con los años pues creemos que lo que conocemos de Él, ya lo es todo, o por lo menos lo suficiente. Para muchos es la mismísima imagen de Dios hecha carne, para otros un revolucionario de su época, para mí, Jesús ya no está, pertenece a un pasado que ya ocurrió pero dejó una permanente estela de su travesía por la vida. Esto es lo que considero importante; que se me recuerde con gran intensidad que este camino, tiene la finalidad de darlo TODO (la vida misma) por el TODO (la realidad última) llegado el momento.
A Jesús le ocurrió como a tantos otros que vieron la infinitud de SER y desecharon hasta las cosas que más apreciaban en el mundo. ¿Qué comprensión y fe en Dios tiene un hombre que es capaz de entregar la vida de su hijo en sacrificio, como en el caso de Abrahán? Que comprensión y fe tiene un hombre que se entrega sin queja a la enfermedad y a la ceguera por amor a Dios como ocurrió a Job?, ?Que comprensión y fe tiene un hombre para aceptar ser torturado y crucificado como lo fue Jesús el nazareno?
Esta entrega espiritual del TODO por el TODO solo es para unos pocos, el resto seguimos atados a nuestras costumbres, apegados a nuestras cosas materiales, rindiendo culto a nuestro cuerpo…

Jesús demuestra en su paso por el desierto que ya no quiere nada del mundo y es por esto que el demonio le ofrece ser el rey de todos los reyes sobre la tierra para que desista de su interés. Pero para quien ha visto que todo esto que llamamos vida es un sueño, que lo ha integrado en su razonamiento y en su corazón mismo, nada le puede ofrecer el mundo. ¿Qué le podría ofrecer el calor de una vela al calor del Sol? ¿Qué le puede ofrecer una gota de tus lágrimas al océano?, ¿Qué le puede ofrecer una hormiga al águila?
Jesús no tenía carencia ninguna, estaba pleno de sí mismo, pleno de Dios. Llegó a la cruz y le sacaron las vestiduras, le quitaron el amor de su madre, y finalmente le quitaron la vida y aun así ÉL se llenaba más de AMOR por todos pues más pleno de Dios estaba.

Hoy miro una cruz y donde muchos ven un ídolo que orar, yo veo la demostración de un hombre que a través del desapego y la fe se hizo uno con su realidad ultima. Jesús es el imborrable recordar que necesito alcanzar la comprensión de mi realidad a través del abandono de la ilusión, la falsedad, la hipocresía, la autoimagen y todo tipo de deseos de ser. Si deseas Ser, serás todo menos lo que deseas. Si te despojas de la idea de Ser cualquier cosa, el amor que te tienes se diluye sobre los que te rodean como la luz del sol se diluye para buenos y malos sin distinción. Jesús creó un Sol en su interior y solo hizo lo que naturalmente sabe hacer el sol, dar luz, calor y vida. Y como el sol se oscurece en la noche y vuelve a brillar al amanecer, Jesús muere y resucita para continuar siendo sol. Hoy puedes sentirlo en tu casa, en un paseo por la calle, cuando vas en autobús… es la luz que brilla desde el cielo, y no es aquel que quedó en el madero.

La fuerza de mi sol interior es como la llama de una veladora, no alcanza ni para iluminarme a mí mismo en mi oscuridad pero mi alegría es desbordante y mi brillo como un sol cuando me recuerdo que “YO SOY” esa luz y no otra cosa en apariencia.

Ícaro Dedaloson

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