Cargo una CRUZ muy pesada 5/5 (1)

Erase una vez un señor que se quejaba constantemente de la mala suerte que tenía en la vida. Siempre estaba diciendo “¡Ay que cruz tan pesada me ha dado Dios!”

Un día, cuando una vez más repetía esas palabras, aunque en tono más dócil y resignado, se le apareció un Ángel, que le dijo: “Escucha, hemos oído tus lamentos, y voy a llevarte a un gran almacén en el cielo donde están guardadas muchas cruces, para que las personas las carguen durante sus vidas. Puedes escoger a voluntad aquella que te guste más, la que te parezca menos pesada”.
Y así fue. El buen hombre experimentaba todas las cruces, y cada cuál le parecía más pesada. Ninguno le agradaba. Después de mucho buscar, entre millares y millares, encontró finalmente una a su gusto. Era la menos pesada de todas. Se le adecuaba maravillosamente. Por eso, llamó al Ángel y le dijo: “esta es la cruz que quiero para mi. Es la más leve y bonita de todas. ¿Puedo quedarme con ella?”

El Ángel sonrió y le respondió “Sí puedes. Ella siempre fue tuya. Date cuenta que es la cruz que siempre has transportado y de la que tanto te quejabas…”

Anónimo

Revista Biosofía

Por favor puntúa este artículo