¿Qué diferencia habrá entre NORMANDO y usted? 5/5 (3)

Normando se había acostumbrando. Hacía años que había entrado en esa celda sucia y maloliente. ¿Por qué estaba preso? Ni siquiera lo recordaba. ¿Cuánto tiempo llevaba ahí? Había perdido la cuenta. ¿Hasta cuando estaría encerrado? No tenía ni la menor idea. El rechinar de la vieja puerta lo sacó de sus pensamientos. Era el viejecito que le traía la comida. Lo miró más viejo que de costumbre cuando dejó sobre el piso, como siempre en total silencio, su consabida comida, el plato de frijoles aguados y las dos tortillas mohosas. Lo vio salir trabajosamente y oyó el chirriar de la puerta al cerrarse de nuevo. Mientras comía lo asaltó una duda. Pensó que en ese pueblo venido a menos, quizá era el último preso. Y de pronto se dio cuenta de que el día que el viejo muriera, él también perecería de hambre.

Y llegó el día en que salió el sol y se ocultó de nuevo, pero el anciano no llegó. Otra vez el sol, otra vez la oscuridad, y el viejo no apareció. Comprendió que aquel anciano debía haber muerto. Sintió que su único lazo con la vida se rompía. Se sentó abrumado en el desvencijado catre y en su desesperación solo pudo quejarse de su suerte. De pronto, un chispazo de determinación iluminó su mente. Se puso de pie y fue resueltamente hasta la puerta. Furioso le dio un tirón. Oyó de nuevo el chirriar de los metales, y notó con sorpresa que se abría fácilmente. Quedó atónito. Se fijó con cuidado, y se percató que no tenía cerradura. ¡La puerta había estado siempre abierta! Salió y se encontró en un largo y vacío corredor. ¡La prisión estaba abandonada! Increíble, ¿Cuánto tiempo llevaba prisionero en una celda sin cerradura, en un pueblo abandonado, y con un endeble celador?

En realidad, Normando había estado preso todo ese tiempo, tan solo porque «creía» que estaba encerrado. Había sido víctima de su conformismo. ¿Qué diferencia habrá entre Normando y usted? Porque hoy en día, hay muchas personas que caminan por las calles de todo el mundo sin lograr su plena realización, porque mentalmente están en una prisión. Son presos del conformismo de los «no se puede» y de los «es imposible».


 

LO NEGATIVO: Permanecer prisioneros de nuestro derrotista y desalentador conformismo.

 

LO POSITIVO: Actuar decididamente, y liberar así el enonne potencial con que Dios nos dotó.

Por favor puntúa este artículo