Cómo los actores “de la vida” estamos representando diferentes papeles

Cuando te despiertes por la mañana, pregúnta­te: “¿QUIÉN SOY YO?”. No te definas como la mujer de la casa o el hombre de la casa. No te defi­nas por tu nombre, por tu forma o por tu posición en la casa. Todos estos son papeles que represen­tamos. Actuamos en el papel de ama de casa, del que se gana el pan, y así sucesivamente. Todos estamos representando papeles a lo largo del día. Somos actores sin saber que somos actores.

 

 Somos mucho mejores actores que las estrellas de las pelí­culas. La única diferencia es que la estrella de cine sabe que está actuando y nosotros no sabemos que estamos actuando. Nos hemos identificado con nuestras acciones y con nuestros papeles. Este es nuestro problema. Eso ocurre porque hay fuertes instrucciones para que la gente participe en obras dramáticas y represente papeles. Una vez hacemos el papel de héroe, otra vez actuamos dando apoyo al papel de otro actor, la tercera vez representamos el papel de malo, y la cuarta vez actuamos de bro­mista. ¿Cuál de estos cuatro somos nosotros? Si siempre representamos el papel de Rama, ¡empeza­mos a creernos que somos Rama! ¿Sabéis que en mi infancia hacía papeles femeninos en las obras? Nunca creí que fuera una mujer, incluso cuando hacía el papel de mujer. Yo recordaba YO SOY y representaba el papel de mujer. Esto fue bueno para abrir los ojos. Me permitió actuar en el papel de un varón mientras recordaba AQUELLO YO SOY y que yo no soy un hombre. Pueden ocurrir iniciaciones a través de acontecimientos como esos en la vida. De hecho, las iniciaciones no se dan por elaborados procedimientos, porque entonces el as­pirante está más expectante que presente. Las ini­ciaciones ocurren, no se pueden planear.
actores2Representamos muchos papeles cada día desde que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir. Un hombre que es cabeza de familia representa el papel de cabeza (muchas veces sin cabeza, la cabeza puede ser su mujer). Cuando ve a su mujer, repre­senta el papel de marido. Cuando ve a sus niños, representa el papel de padre. Cuando ve a sus pa­dres, representa el papel de hijo. Cuando va a la oficina, representa el papel de jefe, de colega, y así sucesivamente. Se convierte en amigo cuando ve a su amigo. Todas estas son actividades de convertir­se. A lo largo del día el ser está en el proceso de convertirse. En todo el juego olvida que ÉL es el ser –YO SOY.

Recordad, somos seres, no somos conversiones. Convertirse es pasajero, ser es per­manente.

No eres cabeza de familia, marido, padre, hijo, amigo, etc. Todos ellos son papeles represen­tados según el momento, el lugar y las personas. Cuando nadie está a tu alrededor, ¿quién eres? No eres tu nombre, no eres tu forma, no eres tu géne­ro, eres solamente YO SOY y consciencia, una uni­dad de consciencia. Esta realidad debe palparse de vez en cuando durante el día. De otra forma estás perdido en el mundo, ocupado en convertirte y cambiando de papeles como un camaleón. El cama­león cambia su color según el color del árbol. No sabe su color hasta que se hace de día. La luz del día debe venir a nosotros, y esto ocurre cuando recordamos YO SOY tan regularmente como po­damos y tan rítmicamente como sea posible. Este YO SOY no tiene definición de nombre, forma, etc. Este es sólo un punto a medio camino; debe ser perseguido hasta más lejos, hasta que desaparezca como AQUELLO. Por esta razón, el acordarnos de YO SOY se da como la primera instrucción de Sanat Kumara el Señor. Permanecer en ese estado de recordar en todo momento te permite estar en la luz del alma y funcionar como alma. Aquellos que están iluminados funcionan como almas, no como personalidades que conllevan nombre, forma y el resto del equipaje de la identidad. Las otras identi­dades sólo son equipaje. YO SOY es el único viaje­ro. “Menos equipaje, más comodidad” también es una afirmación esotérica. No es sólo exotérico.
Desmantela todas las otras identidades. Sólo debes sentir YO SOY.actores3
La gente necia se identifica con todo lo que hace y se hunde en ello. Hay gente que cree que son banqueros, hombres de negocios, médicos, catedráticos, profesores, científicos e incluso otros que sienten que son Gurus, Maestros. Todo esto es ignorancia. Para uno mismo, todos estos son papeles representados. Uno es YO SOY, sólo YO SOY. Incluso este YO SOY es un concepto que desaparece en los estados avanzados de ilumina­ción. Los maestros de Advaita dicen que la primera ilusión es YO SOY, y todas las identidades que se construyen a su alrededor son ilusiones peores.

Cada vez que entras en el mundo, es como entrar en el escenario del teatro. Representas un papel sabiendo plenamente que simplemente estás actuando. Actúas y, luego, sales del escenario. No te vas a quedar más tiempo ni vas a decir cosas fuera del guión, ni sobreactuarás, ni actuarás de menos. En el escenario tienes que representar el acto que toca. Debes decir lo que se tiene que decir. Debemos ser puntuales en la entrada y la salida del escenario. Sin estas regulaciones no se nos verá como buenos actores.

La misma analogía se puede extender al mundo. El mundo es el escenario en el que entras y repre­sentas tu papel; hablas lo que es necesario hablar, haces lo que debe hacerse y sales del escenario a tiempo. No puedes demorarte después de represen­tar el papel. No te puedes retirar antes de tiempo. Esto es posible si uno se recuerda a sí mismo como YO SOY, una proyección de la Consciencia Univer­sal. Cuando esta identidad se pierde, te enganchas al teatro mundano y recibes experiencias no deseadas del público del mundo. Espero que esto quede claro.

Parvathi Kumar: Las enseñanzas de Sanat Kumara

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