¿Cómo se practica la AUTO-INDAGACIÓN? 5/5 (3)

En la auto-indagación es aconsejable poner tu atención en la sensación interior de «Yo» y a aferrarse a esa sensación tanto como sea posible.
Si tu atención se distrae por otros pensamientos, debes volver de nuevo a la consciencia del pensamiento «Yo» siempre que seas consciente de que tu atención vaga errante.
Puedes hacerte las siguientes preguntas para mantener tu atención en el «yo»: «¿Quién soy yo?» o «¿De dónde viene este yo?».
La meta última es ser continuamente consciente del «Yo o Ser», que asume que es responsable de todas las actividades del cuerpo y de la mente.

En las primeras etapas de la práctica, la atención a la sensación «yo» es una actividad mental que toma la forma de un pensamiento o una percepción.
Según se desarrolla la práctica, el pensamiento «yo» da paso a una sensación de «Yo» experimentada subjetivamente. Y cuando esta sensación cesa de conectarse e identificarse con los pensamientos y los objetos, se desvanece completamente.
Lo que permanece es una experiencia de ser, en la que el sentido de individualidad ha cesado de operar temporalmente.
La experiencia puede ser intermitente al comienzo, pero con la práctica repetida deviene cada vez más fácil de alcanzar y de mantener.

Cuando la auto-indagación alcanza este nivel, hay una consciencia de ser sin esfuerzo, en la que el esfuerzo individual ya no es posible puesto que el «yo» que hace el esfuerzo ha cesado de existir temporalmente.
No es la Auto-realización puesto que el pensamiento «yo» se re-afirma a sí mismo periódicamente, pero es el nivel de práctica más elevado.
La experiencia repetida de este estado de ser, debilita y destruye las tendencias mentales que hacen que surja el pensamiento «yo». Y cuando su dominio se ha debilitado suficientemente, el poder del Sí mismo destruye las tendencias residuales tan completamente que el pensamiento «yo» jamás surge de nuevo. Éste es el estado de Auto-realización final e irreversible.

Esta práctica de la auto-atención o consciencia del pensamiento «yo» es una técnica apacible que deja a un lado los métodos represivos usuales de control de la mente.
No es un ejercicio de concentración, ni se propone tampoco la supresión de los pensamientos; invoca meramente la consciencia de la fuente de la cual surge la mente.

El método y la meta de la auto-indagación es permanecer en la fuente de la mente y ser consciente de lo que uno realmente es, retirando la atención y el interés de lo que uno no es. 

En las primeras etapas, el esfuerzo, en la forma de la transferencia de la atención desde los pensamientos al pensador, es esencial, pero una vez que la consciencia de la sensación «yo» se ha establecido firmemente, más esfuerzo es contraproducente.
Desde ahí en adelante, es más un proceso de ser que de hacer. De ser sin esfuerzo, más bien que un esfuerzo de ser.

Ser lo que uno ya es, es sin esfuerzo, puesto que la eseidad está siempre presente y siempre es experimentada.

Por otra parte, pretender ser lo que uno no es (es decir, el cuerpo y la mente), requiere un esfuerzo mental continuo, aunque este esfuerzo está casi siempre en un nivel subconsciente.
Se sigue, por lo tanto, que en las etapas más elevadas de la auto-indagación, el esfuerzo aleja la atención de la experiencia de ser, mientras que la cesación del esfuerzo mental la revela. Finalmente, el Sí mismo no es descubierto como un resultado de hacer algo, sino solo siendo.

La auto-indagación no debe ser considerada como una práctica de meditación que tiene lugar en ciertas horas y en ciertas posiciones; debe continuar a todo lo largo de las horas de la vigilia de uno, independientemente de lo que uno esté haciendo.
No hay ningún conflicto entre trabajar y la auto-indagación. Con un poco de práctica, se puede hacer bajo cualquier circunstancia.

Sri Ramana Maharshi 

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