Padre Keating: El método de la oración centrante 5/5 (2)

TKsmall_edited-1Veamos, pues, las pautas desde esa perspectiva. En esta charla destacamos el método, y ustedes podrían fácilmente paralizarse al querer hacer el método muy bien. Pero se trata siempre de una relación y esto quiere decir, que si no lo haces correctamente, no importa. Ayuda el hacerlo correctamente pero no importa, ya que es tu intención la que cuenta, y la relación es con Dios y Dios ve que tratas de verdad de hacerlo bien sin importar cuánto estés tropezando. El no te va a pedir cuentas de tus errores, El lo que mira es tu amor, y por medio de otra persona, o de un libro, o eventualmente por medio de las inspiraciones del Espíritu Santo, corregirás los errores que estás cometiendo. Lo principal es hacer la práctica. El método principal de la Oración Centrante realmente consiste en sentarse. Eso no es tan difícil para la mayoría de la gente… Una vez que te sientas, entonces el Espíritu te tiene, especialmente si te sientas por los 20 o 25 minutos acordados. Y si haces eso todos los días, los errores y las nociones falsas gradualmente se evaporan El hacerlo es la disciplina fundamental. Pero hay formas de hacerlo que pueden facilitar este sentarse allí, de modo que miremos las pautas. La primera pauta es Escoge una palabra sagrada como símbolo de tu consentimiento a la presencia y la acción de Dios en tu interior Observa que dije la presencia y la acción… o sea, se trata de una relación dinámica un toma y daca, un intercambio una conversación que se ha convertido en comunión o que se está moviendo en esa dirección. La segunda pequeña pauta es: Sentado cómodamente y con los ojos cerrados, nos sosegamos brevemente (como yo lo estoy en esta silla) y tras unos pocos momentos de no hacer nada, tras unos diez o quince segundos de silencio, introduces muy suavemente, muy delicadamente casi informalmente, la palabra sagrada que has escogido en la primera pauta y que simboliza el consentimiento de tu voluntad a la PRESENCIA y la ACCION de Dios en tu interior -ellas siempre van juntas- Dios no es una estatua El no es una fuerza estática en nuestro interior Es una relación de amor en la fe…y, por lo tanto, el Espíritu de Dios puede hacer cualquier cosa, sugerir cualquier tipo de cosas, y, de hecho, El lo hace. La tercera pauta es Cuando estés atrapado en un pensamiento regresa, muy suavemente, a la Palabra Sagrada. Esta es una forma de decir, de reconocer el hecho de que vamos a tener varias clases de pensamientos sentimientos, percepciones sensoriales, ruido en la habitación, gente que tose recuerdos, imaginaciones, visualizaciones, sueños, todo este material psicológico va a fluir por la corriente de la consciencia mientras estás sentado ahí, y nosotros decimos que es inevitable, integral y normal. Así es que este punto es muy importante que nos penetre en la cabeza si hemos sido formados en la doctrina de las “distracciones,” de que las distracciones son dañinas o que interfieren con la oración. Bueno, si estás realizando meditación discursiva, y se supone que pienses acerca de algo en particular, entonces los otros pensamientos son distracciones que interrumpen tu oración. La Oración Centrante se mueve más allá de ese nivel de consciencia, y está diseñada para no prestar atención a los pensamientos o actividades de nuestra consciencia psicológica ordinaria, de todos los días. De modo que tú no estás en el mismo nivel que en la meditación discursiva y, por lo tanto, simplemente no le prestas atención a este pensamiento o pensamientos, que son como el ruido en la calle o la música de fondo en el supermercado, y que soportas y al cual no le prestas atención. Pero es importante no resistirse a estos pensamientos. o sea, es importante tener una actitud alegre hacia los pensamientos, una actitud amistosa hacia los pensamientos más terribles. No es que te detengas en ellos o actúes movido por ellos, pero es importante que los esperemos, y ellos son normales, y son integrales, y por eso los recibimos con una sonrisa, una sonrisa interior Una actitud jocosa es recomendable “¡Aquí vienen otra vez! ja, ja, ja” La razón para esto es que cualquier frustración o molestia emocional, o pena o dolor, no es apropiado, porque esa es otra clase de pensamientos, y debido a su carga emotiva es un impedimento mayor para entrar en el silencio interior, que es el fin inmediato de la oración, que cualquiera de los pensamientos casuales que vienen y van. En cuanto te incomodes, tienes un segundo pensamiento que perturba mucho más que el primero… Así que hay una gran sabiduría en dar por sentado que vamos a tener muchos pensamientos, un sin fin de ellos, y que con la práctica aprenderemos a no hacerles caso Finalmente, no tendríamos tiempo en un taller introductorio a hacer esto, pero.. es crucial tener alguna clase de seguimiento. Sólo se pueden decir pocas cosas en un taller de seis horas, y todo lo que una persona ordinaria puede hacer es apenas absorber los cuatro principios. De modo que es muy útil tener algún tipo de programa de 6 semanas como seguimiento. Se pueden ver los seis videos si los tienen o leer 6 capítulos de Mente Abierta, Corazón Abierto y estudiarlos juntos.

Técnica

La Oración Centrante es una práctica meditativa desarrollada principalmente por el Padre Thomas Keating, un monje estadounidense de la orden del císter. Allá por la década de los 60, cuando comenzó la búsqueda de espiritualidad en culturas orientales, el Padre Keating se preguntó por qué la gente no acudía a buscarla en su propia tradición, dentro de los monasterios cristianos. Y es que el cristianismo, mucho tiempo atrás, desterró las prácticas contemplativas considerando que la intención de asemejarse a Cristo era una terrible egolatría. Trágico destierro para el alma de nuestra civilización.

Basándose en un anónimo inglés del siglo XIV “La nube del no saber”, el Padre Keating desarrolla un método sencillo, actual, práctico y eficaz para transitar el camino contemplativo. Debido a que la Oración Contemplativa es un don de Dios, no es algo que podamos obtener a voluntad. Por ello, se habla de la Oración Centrante y no Contemplativa, ya que es un método para reducir los obstáculos que impiden que el peregrino o buscador espiritual reciba el don de la contemplación divina.

La práctica, en lo fundamental, poco se diferencia de otras técnicas meditativas. Pero sinceramente, a mi me resulta mucho más sencillo amar a Jesús que a Buda. Quizá porque le amé durante toda mi infancia.

 

Cómo hacer Oración de Silencio (Oración Centrante):
  • 1. Elije un momento del día para dedicarlo a esta meditación, quizá al amanecer o antes de ir a dormir, cuando no haya ruido excesivo ni estés demasiado cansado/a.
  • 2. Busca un sitio de la casa que invite al recogimiento y sosiego, quizá con algún símbolo que recuerde el carácter sagrado de la práctica: una vela, una imagen de tu religión/es preferida/s, un libro sagrado. Siéntate con la espalda recta pero sin forzar de manera que la respiración sea fácil y la posición favorezca la atención. Sentarse en el suelo, si no causa mucha molestia puede ayudar al recogimiento que la práctica requiere: prueba a sentarte con las piernas cruzadas en una manta doblada que te eleve el culo unos 15 o 20 centímetros del suelo. Los ojos entreabiertos o cerrados, y aflojando cualquier tensión que se sienta en el cuerpo. Pon un despertador con el tiempo que has decidido dedicar a la meditación, en un principio pueden ser 10 minutos y luego ir aumentando hasta 30 o 45 minutos por sesión.
  • 3. En este estado de tranquilidad, elije una palabra que simbolice la intención de consentir la presencia y la acción del espíritu en tí; quizá “Cristo”, “OM”, “Alah”, “madre”, “tu”… Entonces repite mentalmente esta palabra acunándola al ritmo de la respiración y llevando la atención a la respiración en el abdomen.
  • 4. Cuando notes que tu atención se dispersa debido pensamientos, memorias, sensaciones físicas o emociones, tráela suavemente de nuevo a la palabra o imagen centrante que elegiste.
  • 5. Si son frecuentes las distracciones quizá pueda ayudarte acompañar la repetición mental de la palabra centrante con el conteo de cada respiración del 1 al 10 para luego volver a empezar. Así, si la palabra que hemos elegido fuese “OM”, repetiríamos 1 (inspirar), OM (expirar), 2 (inspirar), OM (expirar) y así hasta 10 para luego volver a empezar; si nos despistamos o nos pasamos de 10 volvemos al 1.
  • 6. Degusta cada respiración, disfrútala, es la señal de que estás vivo, sientete presente. Cuando suene el despertador sigue en silencio dos o tres minutos más, da gracias, haz tus peticiones, luego levantate suavemente e intenta estar presente y entregado en tu vida diaria.

Otros consejos:

* No quieras conseguir nada con esta práctica. Hazla porque sí.

* No hagas caso de picores o pequeños dolores. Se pasarán, y suelen ser normalmente resultado de nudos emocionales que se van desatando.

* Si puedes, practica en grupo de vez en cuando.

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