Extraños momentos 5/5 (5)

Siendo inmanente y estando establecido inequívocamente en la Verdad, se sucede este falso discurso.
 
Extraños momentos son estos cuando entre nosotros no nos damos la mano para saludarnos, la cerramos en un puño, chocamos nuestros dedos apretados y tras una sonrisa nos decimos”, bienvenido seas”.
 
¿Dónde quedan los abrazos de cariño, apretando los cuerpos con los ojos cerrados, acurrucados entre el pecho y el hombro?. No se ven ya en las calles, ni tan siquiera en las casas de los familiares, deben ser motivo de contagio. Suponemos que ahora son exclusivos para las camas de los enamorados en los momentos más íntimos.
 
Nuestros ojos, ahora estrábicos, uno en la guerra, otro en la pandemia, no se permiten descanso, ni siquiera se humedecen porque no hay tiempo para parpadear. La fugaz información se contradice, necesito poseerla, compararla, etiquetarla y darle un siempre mi mas sentido juicio de valor.
 
Hoy el miedo está mas cerca que mi propia sombra, detrás de cada cristal negro se encuentra el mordisco desagradable y desgarrador del pánico. Mis dedos saben hacer correr los titulares de letra grande y oscura por las pantallas. Ya siquiera mi entendimiento llega a la comprensión lectora de todo lo que mis ojos capturan. La angustia dejo de ser un estado horrible de ansiedad en algunas personas para ser la epidemia que nos ha enfermado a todos. El vaso ya no se ve medio vacío, ¡está seco!. Construir futuros apocalípticos se ha convertido en un hobby y lo peor es que los compartimos entre todos para recibir un “like” de aprobación.
 
Mi mente, grado superior en matemáticas, busca soluciones para que mi economía cuadre a final de mes. Números  y balances, subidas y bajadas del valor de los productos, hasta los céntimos ahora importan. Restas y divisiones es nuestra especialidad porque eso de sumar y multiplicar parece que solo es para los afortunados que envidiamos.
 
Sabios en todo, conocedores de todo, instruidos en políticas, managers del deporte, expertos en virus, doctos en leyes y completamente incapaces de estar 10 minutos en silencio. Semejante reto ese de estar yo solo conmigo mismo. A ver si voy a contarme secretos que no quiero escuchar.
 
El cine ya no es lo que se lleva, los libros están pasados de moda. Fanáticos hoy de los creadores de contenido, youtubers, instagramers y demás nos hacen creer que somos sus amigos pero somos las cifras de sus cuentas bancarias. Ensalzamos la voz de los famosos de rápido discurso y vaga opinión y abandonamos a su suerte a los que sienten correr el arte en sus venas y que solo buscan que lo goces con ellos.
 
El cuerpo pesado y mal nutrido ya no recuerda el sabor de una buena menestra. Comida casera solo es un anuncio del restaurante de la calle de abajo. No comemos, devoramos, la comida sale de la nevera y no llega ni a la mesa, antes ya ha entrado en boca. Aquello de comida rápida, acabó, aquello de comida basura, acabó, ahora la pregunta es: ¿realmente es comida mi ingesta?.
 
Media pastilla rosada es el precio bien económico para darte el lujo de dormir de tirón. Santa y Bendita la química que evita dolor y sufrimiento. Gloria a los compuestos capaces de esconder los problemas bajo la alfombra de mi mente. Nadie me ha dicho que toda basura que no se tira, se pudre, huele, y crea enfermedades. Atajar mi problema con una pastilla multicolor es la oscura escoria que se pega al suelo y después de mucho pisarla ya no la podrás quitar.
 
¿Qué nos está pasando?, estamos deformando lo que realmente somos. ¡CENTRÉMONOS!, volvamos al centro, al eje de nuestra realidad, pasamos mucho tiempo de turismo, hemos abandonado nuestra casa, nuestro recogimiento, el hogar natural. Permitámonos volver a la intimidad a recoger fuerzas que este viaje ya se ha hecho suficientemente extenuante para seguir sin hacer parada.
Un juego que no tiene descansos ni momentos de alegría por las victorias deja de ser juego para ser una pesadilla. Ya es suficiente, no es vida dar un paso adelante y mirar con temor hacía atrás esperando que esté socialmente aprobado.  Necesitamos volver a recuperar nuestra valentía, nuestra confianza al caminar y dejar de esperar siempre la palmadita en la espalda.
Necesitamos curarnos del miedo, dejar de mirar tanto a futuros y sentirnos contentos con lo presente. En verdad no es actualidad la noticia que nos venden, actualidad es las hojas del árbol floreciendo a la primavera, actualidad es tu gato frotarse en tus piernas cada mañana al despertarte, actualidad es el sabor del café caliente, la uñas crecer, los charcos que pisan tu pies al ir al trabajo, quitar la escarcha del cristal del coche y sentir tus manos frías queriéndose poner los guantes.
Vuelve a ti.
Icaro Dedaloson
 

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